El multibillonario que gastará lo que sea para derrotar a Donald Trump

Con 1,72 m de altura, Michael Bloomberg podría ser el presidente más bajito de Estados Unidos en los últimos 120 años; 19 centímetros más bajo y 32 kilos menos que Donald Trump, pero 20 o, tal vez, 22 veces más billonario. Y el primer presidente judío.
Demócrata, republicano, independiente, otra vez demócrata, pie plano, ingeniero eléctrico, hijo de inmigrante polaco que trabajó como asistente de contabilidad y de una secretaria; tres veces alcalde de Nueva York, datamaníaco, padres de dos hijas y con dos nietas, celebra sus cumpleaños el día de San Valentín. ‘Mini Mike’, como lo llama Trump, está dispuesto a gastar lo que sea necesario de su bolsa de 55.000 millones de dólares para derrotar al “mentiroso y estafador”, como llama al actual presidente de EE. UU.
Pero antes debe derrotar a los también demócratas de la cuarta edad –como él– Biden, Warren y Sanders, y a Buttigieg –el ni siquiera cuarentón y homosexual–, con una intrépida estrategia basada en no participar en las elecciones primarias de Iowa, Nuevo Hampshire, Nevada y Carolina del Sur, e ignorar a los delegados de estos pequeños estados para entrar a competir directamente en las primarias del supermartes, este 3 de marzo, y llevarse los delegados de Alabama, Arkansas, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Minnesota, Carolina del Norte, Oklahoma, Tennessee, Texas, Utah, Vermont y Virginia confiado en su ‘cash’, 1.000 empleados en la campaña, atractivas ideas sociales, 10.000 millones de dólares donados para sus obras de filantropía y confiar en que los demás estados voten por él, como lo hicieron en Nueva York durante las tres elecciones que ganó para la alcaldía y donde cobraba un salario anual de un dólar.
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Ese nexo entre riqueza y poder no siempre ha funcionado, ‘remember’ al viejito (Ross) Perot y otros millonarios que han dejado cientos de millones de dólares perdidos en anuncios de televisión, vallas, afiches, botones, folletos, camisetas, más televisión, prensa, comidas rápidas en ‘coffee shops’, radio, correos, gorras, música y demás herramientas que se utilizan para convencer electores.
Bloomberg sacó de su profundo bolsillo, solo en enero, 300 millones de dólares para su campaña de televisión y redes sociales. Esto equivale a la misma suma que recolectó y gastó Hillary Clinton en toda su campaña del 2016.
Bernie Sanders, el progresista de 78 años y líder actual entre el pelotón de los candidatos demócratas, recolectó en el primer mes de campaña 6 millones de dólares, con donaciones desde 5 dólares por simpatizante.
Bloomberg soltó comerciales de televisión de 10 millones de dólares para un minuto en el Super Bowl y otros tantos para atacar a Trump en las pantallas antes del discurso del estado de la Unión.
Pregunta: ¿Podrá comprar la presidencia del país más rico del mundo?
Respuesta: Sí. No. Tal vez.
Nada es seguro.
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El muro, Guaidó y los ilegales
En muchos asuntos se encuentra en las antípodas de Trump: control de armas de combate, convencido del calentamiento global, apoyo a los derechos de la comunidad LGBTI, sí al aborto, no al muro en la frontera con México, conteo diario de calorías en la alimentación para combatir la obesidad, no a las bebidas azucaradas, mejores estrategias de comercio exterior, protección a los ‘dreamers’ (soñadores) –indocumentados que llegaron al país cuando eran niños–, guerra total al vapeador y al cigarrillo, que desalojó de restaurantes, bares, playas, parques, malecones, como lo hizo cuando fue elegido alcalde de Nueva York, pocos meses después del imborrable 11S, y logró hasta cambiar las leyes para ser reelegido por tercera vez.
Y en otros temas, los ex buenos amigos, frecuentes en cenas de gala de Nueva York, parecen las caras opuestas de la misma moneda. Coinciden, sí, en su mutuo apoyo y reconocimiento a Guaidó y confían en el pronto final del régimen de Nicolás Maduro.
En los debates, donde tratará de usar podios más bajos y subirse en plataformas, seguramente evitará hablar sobre la práctica llamada ‘stop and frisk’, consistente en que, para prevenir criminalidad, en busca de armas, la Policía de Nueva York podía parar y requisar a todo el que considerase sospechoso, pero hallaban más marihuana y pepas que armas.
La práctica fue declarada inconstitucional, y muchos activistas afroamericanos y latinos la consideraban discriminatoria.
Sus juguetes
Su verdadera religión y afinidad política ha sido definida como pragmática y utilitarista.
Las biografías de Bloomberg aseguran que chicaneaba de tener novias en cada uno de los 51 estados. Eso era en los 70, 80 y 90, cuando había más vigor y ninguna selfi.
A sus 77 años, su historia médica reporta que toma medicinas para controlar el colesterol, hacer más delgada su sangre; le han removido pequeños tumores cancerígenos de piel, ha sido tratado por artritis, arritmias, le pusieron una válvula coronaria.
El doctor Stephen Sisson, su médico internista, asegura que su paciente tiene una salud asombrosa, sin diabetes y sin ninguna condición física que le impida ser el jefe supremo del 2021 al 2024, pues hace ejercicios varios días a la semana y también es un ávido jugador de golf, amante del buen vino y sin trazas de alcoholismo u otras adicciones.
Bloomberg mantiene activa su licencia de piloto y vuela su propio helicóptero Augusta A 109 S, y está en lista de espera para comprar el Tiltrotor Augusta Wetland AW 600, un híbrido entre helicóptero y avión que tiene alas fijas, puede volar a la velocidad y altura de un avión promedio y a la vez despegar y aterrizar verticalmente, con un precio de etiqueta entre los 35 y los 50 millones de dólares, según los extras que le quieran instalar.
Se considera un buen esquiador y tiene 14 viviendas en todo el mundo, entre ellas dos en Londres. Y una de ellas, ubicada en la orilla del río Támesis, perteneció a la escritora británica conocida como George Eliot.
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Alcalde de Londres
Anglófilo confeso, llegó a pensar en convertirse en ciudadano británico para lanzarse como alcalde de Londres, apoyado por su ‘parcero’ Boris Johnson.
Uno de los pocos millones en que lo supera Donald Trump es en seguidores de Twitter, pues @REALDONALDTRUMP tiene 75 millones de seguidores, mientras que @mikebloomberg, tan solo 2,5 millones, y garantiza que nunca hará mal uso de esa plataforma, como lo hace el presidente.
A veces escribe en español, práctica que nunca ejercerá Trump, quien pretende abolir el uso de cualquier otro idioma que no sea inglés en este territorio.
En sus casas, yates y aviones, Bloomberg no tiene inodoros de oro ni paredes doradas. Es otro tipo de dinero, dice uno de sus biógrafos.
El aspirante demócrata trabajó en un parqueadero, fue líder ‘boy scout’ y financió su carrera en Hopkins y el MBA, en Harvard School of Economics, e hizo su primer capital como agente de Solomon Brothers y después creó el poderoso y monumental multimedios Bloomberg de prensa y televisión, sin ninguna impresión en papel, con millones de suscriptores en todo el mundo, siendo uno de los pocos medios de comunicación cuya facturación crece cada día. Hizo toda su fortuna a partir de cero.
Bloomberg, el ‘real’ billonario, también tiene una torre con su nombre. Está ubicada sobre la calle Lexington, de Manhattan. Ahí funciona en 70.000 metros cuadrados, para las mesas de 4.000 empleados –más de la mitad reporteros de finanzas–, una ultramoderna sala de prensa, realmente diseñada para la era electrónica.
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La compañía proporciona herramientas de ‘software’ financiero, tales como análisis y plataformas de comercio de capital, servicio de datos y noticias para las empresas financieras y organizaciones en todo el mundo a través de la llamada Bloomberg Terminal, su producto base de ganancias.
Bloomberg LP ha crecido para prestar un servicio mundial de noticias por suscripción, incluyendo televisión, radio, internet y publicaciones impresas. Un modelo sólido y rentable en el volátil sector de las comunicaciones.
La empresa tiene 19.000 empleados en 73 países y ha prometido que su ejército de periodistas no investigará a ninguno de los candidatos demócratas, pero no garantiza la misma pasividad con los negocios de Trump.
La campaña usa los más sofisticados programas digitales para comunicaciones, y el mismo candidato aceptó que había utilizado población carcelaria como trabajadores de su voluminoso ‘call center’.
¿@FLOTUS?
Hasta hoy, Mike Bloomberg es oficialmente un hombre soltero. Se divorció en 1974 de Susan Brown, inglesa, madre de sus dos hijas, pero no tiene una mujer que llamen su arma secreta o su adorada y talentosa esposa, porque en 20 años de relación no se ha casado por ninguna ley o religión con la exsuperintendente bancaria Diana Taylor (65), quien le dedica mucho tiempo a cuidar sus dos perros labradores; y no le gusta que la llamen novia, prometida o compañera.
Hay rumores de que tuvieron una boda secreta en estos días, seguramente para oficializar a @FLOTUS (First Lady of The United States), la mandamás en el ala este de la Casa Blanca.
Si Bloomberg no llega a ser el cuadragésimo sexto presidente de Estados Unidos, habrá perdido su última oportunidad y unos mil millones de dólares.
Pero este año sus empresas producirán ganancias por 4.000 millones de dólares. Lo mismo o poco menos de lo que ha acumulado Trump en toda su vida, incluida la herencia. ‘Not a big deal’ (no es gran cosa).
FERNÁN MARTÍNEZ MAHECHA
Especial para EL TIEMPO