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Las empresas ucranianas resisten y se adaptan al entorno de la guerra

Leópolis (Ucrania), 22 nov (EFE).- Las empresas ucranianas sufren los trastornos en la economía y por la emigración provocados por la guerra, pero resisten y se adaptan, ya que la inmensa mayoría de las compañías siguen funcionando. «Los ucranianos siempre encuentran ocasión para comprar flores para regalar a la gente que quieren», dice Yulia mientras decora el escaparate de su pequeña floristería, «Amor», en el centro de Leópolis. Dice que la demanda de flores es relativamente estable a pesar de la crisis económica y la subida de los precios. «Un cambio grande es que ahora son los soldados los que encargan flores para sus novias y esposas contactándonos desde el frente», dice su colega Sofia. Acaba de preparar un ramo grande de rosas rojas para un cliente por un valor de unas 4.000 grivnias (unos 105 euros), pero dice que tienen ofertas en un amplio rango de precios. Yulia afirma que las flores frescas llegan todas las semanas desde Ecuador a través de Polonia hasta un mercado mayorista una vez que se han estabilizado las reglas logísticas en tiempos de guerra,. Dice que está pensando en comprar para la tienda un generador eléctrico para poder trabajar independientemente de los cortes de luz tras los ataques rusos con misiles. Hoy mismo se supo que prácticamente toda la generación de energía del país ha sido atacada. «Somos un país fuerte y seguro que ganaremos», dice convencida y explica que están decorando la tienda para la Navidad como signo de que la vida continúa a pesar de la guerra. La cercana y concurrida calle Lesi Ukrainky exhibe una recién abierta tienda de un fabricante ucraniano de ropa, «Coosh». Situada en un edificio antiguo recientemente restaurado, fue abierta meses después de que comenzara la invasión rusa. «Los ucranianos buscan cada vez más productos fabricados localmente, especialmente los que exhiben motivos patrióticos», explica la responsable del comercio, Maria, quien añade que el fabricante incluso ha podido ampliar sus ventas al exterior. Según Maria, muchas de las mujeres ucranianas que huyeron por la guerra han estado buscando un «pedazo del hogar», estén donde estén, y encargan ropa hecha por la empresa. Esto permite al fabricante aumentar los pedidos para las plantas textiles en toda Ucrania, que han resultado perjudicadas por la pérdida de millones de consumidores. Estos dos negocios son ejemplos de las empresas ucranianas que han conseguido aguantar el golpe a la economía del país. Según un sondeo realizado por Gradus Research Group a principios de noviembre, el 87 % de las empresas han continuado operando desde la invasión del 24 de febrero. Siendo la protección física la absoluta prioridad, una de cada cinco empresas se ha visto obligada a trasladarse desde el frente o desde los territorios ocupados del este y sur del país. Aunque sólo un 5 % aseguran haber aumentado sus ventas, una cuarta parte dicen haber sido capaces de mantener o incluso aumentar el personal que emplean. Según el sondeo, una vez garantizada su seguridad los negocios se han centrado de manera deliberada en retener al personal cualificado. En la mayor parte de los casos lo han logrado reduciendo tanto los salarios como las horas de trabajo. Se espera que el desempleo alcance el 30 % a finales de 2022 ya que cerca de 5 millones de personas se han quedado sin trabajo, según declaró la viceministra de Economía, Tetiana Berezhna. Conservar a clientes también es una prioridad en la lista de los negocios que se orientan a los mercados exteriores, así como tener una plantilla más móvil, como el sector de las tecnologías de la información, al que le suele ir mejor que a otros. Los pequeños negocios han sufrido en general más por la emigración, dado que unos 7 millones de ucranianos se fueron al extranjero y varios millones más son desplazados internos dentro de su propio país. Aun así, se han creado casi 300.000 nuevos pequeños negocios desde el comienzo de la invasión. Con varios cientos de miles de hombres movilizados por el Ejército, casi la mitad de las nuevas empresas están gestionadas por mujeres. Estas pequeñas empresas, que contribuían con un 5 % de su facturación en impuestos, pueden ahora pagar solo un 3 %, mientras que las que son empresas unipersonales pueden estar exentas de pagar impuestos durante el tiempo que dure la guerra. Rostyslav Averchuk (c) Agencia EFE