El pasado 7 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llamó al Estado de El Salvador a restablecer los derechos suspendidos desde marzo de 2022 bajo un régimen de excepción «instalado en el país por motivos de seguridad ciudadana«.

(Lea también: El Salvador está acabando con pandillas, pero a qué costo: ‘Mucho ha cambiado’).

El Salvador cumplió a finales de marzo un año bajo esta medida, que ha dejado más de 66.400 detenciones y al menos 5.082 denuncias de detenciones arbitrarias recogidas por organizaciones humanitarias, según informó la agencia de medios EFE.

Estas fueron adoptadas por el presidente del país centroamericano, Nayib Bukele, con la finalidad de frenar el crecimiento de las pandillas sobre su país. ¿Cuáles son las pandillas que busca erradicar?

Aunque hay pandillas como ‘Mao-Mao’ o ‘La Mirada Locos’, las principales son la ‘Mara Salvatrucha-13’ y ‘Barrio-18’, que venían azotando a la población salvadoreña durante aproximadamente 20 años. La violencia infringida por estos grupos al margen de la ley va desde robo y extorsión hasta secuestro y asesinato.

Estas se han esparcido por Centroamérica, ya que países como Guatemala y Honduras se han visto azotadas por estas mismas bandas.

(Le puede interesar: ¿Nueva ‘pulla’ de Nayib Bukele a Petro? Ahora con ‘ranking’ de aprobación).

De acuerdo con datos de la agencia de noticias AP, recogidos por Telemundo, El Salvador ha sido considerado como uno de los países más violentos del mundo, registrando 6.656 homicidios en 2015, con una tasa de 106 muertes violentas por cada 100.000 habitantes.

En 2021 esa tasa bajó a 18 y en 2022 habría cerrado en 10.

‘Barrio-18’: así se creó la guerra de pandillas en El Salvador

‘Barrio 18′ es una pandilla descendiente de la ’18th Street Gang’, que surgió en Los Ángeles -Estados Unidos- a mediados del siglo pasado, y que comenzó a operar en El Salvador a inicios de los años 90.

La cadena de noticias británica BBC reporta que esta se dividió en dos filiales hace una década: Barrio 18-Sureños y Barrio 18-Revolucionarios. 

[embedded content]

Una de las fechas que más marcó la sangrienta historia de este grupo criminal fue el 20 de junio de 2010, cuando se apoderó de un autobús en el municipio de Mejicanos, en San Salvador -capital salvadoreña-, y se cometió el asesinato de 17 personas. 

(No deje de leer: Autoridades salvadoreñas presentan droga colombiana incautada en el Pacífico).

Medios salvadoreños reportaron en su momento que integrantes de ‘Barrio-18’ desviaron el vehículo a una zona solitaria, lo atacaron a balazos, lo rociaron con gasolina y lo prendieron fuego con aproximadamente 32 personas dentro. «Los que intentaron escapar fueron atacados a balazos y obligados a subir de nuevo«, reporta Los Ángeles Times.

Este crimen de lesa humanidad fue cometido como una venganza en contra de su eterna banda enemiga: ‘Mara Salvatrucha-13’.

‘Mara Salvatrucha-13’: origen de una de las pandillas más infames de El Salvador

El origen de la pandilla más infame de El Salvador está ligado con el de su eterna enemiga. De acuerdo con AP, nació cuando muchos migrantes salvadoreños se incorporaron a ‘Barrio-18’, que inicialmente estaba integrada solo por mexicanos. 

Aunque en un principio fueron aliadas y se esparcieron rápidamente por los barrios pobres de la ciudad californiana, terminaron convirtiéndose en rivales e iniciaron una violenta guerra que se esparció por toda Centroamérica. Por esta razón a los integrantes de ambas pandillas se les llama coloquialmente maras.

Pandilleros de ‘Mara Salvatrucha’ y ‘Barrio-18’ permanecen juntos en formación.

Foto:

Rodrigo Sura. EFE

Aunque el origen etimológico ha estado a debate desde su creación, se asume que ‘mara’ viene de la manera coloquial con la que se refieren a las pandillas en Centroamérica, ‘salva’ viene de El Salvador y ‘trucha’ -palabra originada en la jerga callejera- se refiere a una persona inteligente o lista. 

Una de las maneras en las que estas bandas criminales, con origen en EE. UU., se movieron hacia los países centroamericanos fue el programa de deportación masiva que llevó a cabo el gobierno estadounidense a principios de los años 2000, en específico con extranjeros condenados por delitos violentos relacionados con narcotráfico, microtráfico y pandillismo.

«Esto produjo que muchos pandilleros fueran deportados a El Salvador, Honduras, Guatemala y otros países. Aproximadamente 20.000 pandilleros regresaron a Centroamérica entre 2000 y 2004, una tendencia que se mantiene«, se puede leer en el portal de noticias latinoamericano Infobae.

(También le puede interesar: Petro tachó de ‘falso positivo’ cifra de homicidios del Gobierno de El Salvador).

Y el resto es historia. La guerra de pandillas sometió a la población civil salvadoreña, cuestión que está intentando frenar el presidente Bukele. Y parece estar lográndolo, a pesar de las múltiples advertencias de organismos internacionales, que se preguntan por el costo humano de las medidas implementadas por su gobierno.

«La CIDH urge al Estado respetar los derechos humanos en la adopción de las medidas para la prevención, control y respuesta a la criminalidad», señaló la CIDH en un comunicado.

Y otras organizaciones, como Human Rights Watch (HRW), han sugerido en meses anteriores al gobierno salvadoreño «quitar» el régimen de excepción y reemplazarlo con una «estrategia sostenible y respetuosa de los derechos humanos», pero la respuesta ha sido siempre un «no» por parte del presidente Bukele.

“No me importa lo que digan los organismos internacionales, que vengan a proteger a nuestra gente, que vengan a llevarse a esos pandilleros si tanto los quieren, los entregamos todos” dijo el Presidente a inicios de abril.

Stefanía León Arroyave
ELTIEMPO.COM
*Con información de EFE Y AFP

Share.
Leave A Reply

Exit mobile version