A William Manuel Leyva las autoridades carcelarias de Cuba lo mantuvieron esposado de pies y manos durante varias horas. Lo golpearon y lo lanzaron contra unos cables de corriente. A otra joven, Gabriela Zequeira, la obligaron a desnudarse en las celdas y fue víctima de tocamientos por parte de las guardias del penal.
Estos son solo algunos de los testimonios recopilados por la ONG Prisoners Defenders como parte del primer estudio integral sobre la tortura en Cuba que fue presentado este martes desde Madrid.
La ONG recopiló en total 181 testimonios de los 1.277 presos políticos cubanos, principalmente de civiles y profesionales independientes que fueron capturados durante las protestas que estallaron en el país en julio de 2021 (11-J).
A través de contacto con los presos políticos o con los familiares de los detenidos, la ONG logró identificar todo un patrón de mal trato y tortura a los presos políticos cubanos.
Según Prisoners Defenders, las torturas y los tratos inhumanos son un reflejo más de la represión que se ejercita en Cuba y, además, están arraigadas en las prisiones y en los funcionarios carcelarios con total impunidad.
«Para el régimen de Cuba, la tortura es un medio para conseguir confesiones, fabricadas y falsas, con el objetivo de mantener en prisión a los activistas por largos periodos de tiempo. Pero también es una licencia otorgada por el régimen hacia los carceleros y oficiales de policía, militares y contrainteligencia», señala.
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En esta foto de archivo tomada el 11 de julio de 2021, se ve a cubanos frente al Capitolio de La Habana durante una manifestación contra el gobierno.
YAMIL LAGE / AFP
La tortura contra los detenidos
Prisoners Defenders encontró al menos 15 patrones de malos tratos y torturas, entre los que se encuentran privación de la atención médica; trabajos forzados y que no corresponden a la condición de un detenido o procesado penal; patrones posturales degradantes, dañinos e incómodos; y confinamientos prolongados de castigo.
También se identificó el uso de la temperatura como mecanismo de tortura; constantes agresiones físicas; privación de líquidos y alimentos; privación del sueño de forma intencional y conducción de los detenidos a localizaciones desconocidas para reos y familiares.
Otros tipos de tortura encontrados por la ONG fueron la privación de comunicación con familia, defensa y allegados; amenazas para los detenidos y sus seres queridos; amenazas con armas o elementos de torturas; sometimientos intencionados a angustia, pesar o incertidumbre; y humillación, degradación y maltrato verbal.
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“Los resultados son descorazonadores sobre la situación de los detenidos y presos políticos en Cuba y la situación de maltrato degradante, vejatorio y torturador a la que de forma general son sometidos, tanto en las detenciones como en las prisiones”, señala la ONG.
Según el informe, el 83,93 por ciento de los presos que hicieron parte de la muestra fueron privados de sus comunicaciones y se les impidió el contacto con sus familiares. Al mismo tiempo, el 75 por ciento fue víctima de humillación, degradación y maltrato verbal.
Todas estas formas de tortura son aplicadas de forma generalizada y sistemática
Un 72 por ciento también fue privado de la atención médica necesaria para sus problemas de salud, mientras que el 67 por ciento de los presos políticos fueron víctimas de agresiones físicas.
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60 por ciento de ellos, además, fueron confinados en solitario durante su detención en los centros penitenciarios de Cuba.
“Todas estas formas de tortura son aplicadas de forma generalizada y sistemática, sin ninguna limitación, salvo (podemos intuir) la objeción de conciencia de algunos mandos o guardias que no actúen del mismo modo que otros”, reportó la ONG.
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba.
Federico Parra / AFP
En su informe, Prisoners Defenders denuncia grandes dificultades para recopilar las denuncias de torturas en territorio cubano. Existen pocos o nulos reportes de las autoridades sobre los detenidos, a lo que se suman las restricciones a las organizaciones activistas o la prohibición a las organizaciones internacionales de derechos humanos.
La denuncia de los casos de tortura también se ha dificultado debido a la sensación de pánico entre víctimas y familiares que, según la ONG, son amenazados de forma sistemática para que no hagan pública su situación dentro de los centros de detención.
“Se estima que los casos de tortura, al igual que otros, no son denunciados salvo en un ínfimo porcentaje de los reales, siendo una minoría de las familias las que denuncian estos hechos”, denuncia la ONG.
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A ello se suma, dice Prisoners Defenders, el desconocimiento de los derechos humanos y de los tipos de tortura por parte de la población en Cuba.
“Un generalizado desconocimiento sobre los Derechos Humanos y lo que la población identifica como torturas que, acostumbrada a las constantes violaciones y tratos crueles e inhumanos que las autoridades practican impunemente, han normalizado en fuero interno un cierto grado de represión impensable en países democráticos, siendo muchas veces incapaces de identificar cuando sus derechos están siendo vulnerados de forma grave según la legislación internacional”, reporta PD.
Según Prisoners Defenders, las denuncias recopiladas en el informe serán entregadas a organismos internacionales de derechos humanos y a otras ONG como Human Rights Watch o Amnistía Internacional.
REDACCIÓN INTERNACIONAL
EL TIEMPO


