¿Por qué disputa territorial entre Venezuela y Guyana amenaza la estabilidad regional?

Aunque pareciera cosa del pasado, las disputas territoriales continúan en la agenda de varios países. Sin ir muy lejos, el conflicto entre los vecinos Venezuela y Guyana por el territorio del Esequibo se encuentra en un punto de máxima tensión que incluye amenaza militar.

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Son 159.000 kilómetros de tierra y ríos que ambas naciones pelean desde 1840, a pesar de que los registros históricos en su mayoría integran ese espacio a Venezuela, especialmente bajo el principio del uti possidetis iuris, “como poseéis de acuerdo al derecho, así poseeréis”, que se apega a que los límites venezolanos serán los mismos de antes de declarar su independencia y en ellos se incluye el disputado espacio con Guyana.

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Maduro mapa del esequibo

Maduro invitó al presidente de Guyana a dialogar.

Foto:

Prensa Miraflores

Justo este domingo, el Gobierno de Nicolás Maduro celebra un referendo de cinco preguntas en las que se le pide a la población su opinión sobre rechazar el Laudo de París de 1899, apoyar el Acuerdo de Ginebra de 1966, no reconocer la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia sobre el diferendo, oponerse a las licencias petroleras otorgadas por Guyana a trasnacionales en mar sin delimitación y –la más controversial– la creación del estado Guayana Esequiba.

Lo más seguro es que la votación de este domingo sea numerosa, pues, a pesar de las diferencias políticas, es uno de los pocos temas que agrupa tanto al oficialismo como a la oposición.

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En 2018, Guyana, antigua colonia británica, interpuso una demanda contra Caracas en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para resolver la disputa territorial entre ambos Estados sobre la región del Esequibo, y el pasado abril, la CIJ se declaró competente para pronunciarse sobre el caso, lo que fue un golpe a Caracas, puesto que había intentado que se declarara “inadmisible” .

Esequibo

Las cataratas Kaieteur, en la zona en disputa, conocida por lo venezolanos como Guyana Esequiba.

Foto:

Getty Images

La respuesta de la CIJ llegó el pasado viernes cuando dictó medidas provisionales que instan a Venezuela a abstenerse de tomar acciones que modifiquen la situación del Esequibo hasta que la CIJ anuncie una decisión final del caso. Además, pidió a ambos países abstenerse de cualquier acción que pueda agravar la controversia o que dificulte su resolución.

Aunque el gobierno de Maduro celebró a medias la decisión, la preocupación es lo que vaya a pasar después de la celebración del referendo, dado que existe el temor de una escalada militar por ambos frentes.

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Para Julio Borges, exdiputado venezolano y que ha hecho seguimiento a este tema, es necesario recordar que “Chávez estuvo en Guyana y le dio puerta abierta a que pudiera explorar todo el territorio”, por lo que mostrar una posición de defensa activa, como, ahora es aprovecharse de la situación.

En conversación con este diario, Borges afirmó: “Se ha descubierto que ese territorio es una enorme piscina de gas, petróleo y minerales que puede cambiar totalmente a la región”.

En ese sentido, el exdiputado insistió en que al menos Colombia y Bcortrasil –este último ya desplegó tropas en su frontera– no deberían ser ajenos al latente conflicto, y menos cuando las partes se muestran dispuestas a todo. El presidente guyanés incluso visitó el espacio, izó una bandera y aseguró que “no cedería ni un milímetro de tierra”.

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Para el politólogo y analista regional Daniel Arias es “llamativo el silencio cómplice de Gustavo Petro y Luiz Inácio Lula da Silva”, que en principio se alienarían con Venezuela por razones ideológicas.

Se ha descubierto que ese territorio es una enorme piscina de gas, petróleo y minerales que puede cambiar totalmente a la región.

El presidente de Brasil escribió en su cuenta de X que “cuando un país decide ir a la guerra, está decretando la quiebra del diálogo” y creía sensato la negociación. Llamó a pensar en las conversaciones antes de matar “mujeres, niños y hombres”, mas no hizo mención a ninguno de sus homólogos.

Arias cree que la postura de pensar que la disputa es de pocos actores no mira el escenario completo, puesto que en el juego también entra la Comunidad del Caribe (Caricom), aliada de Guyana pese a que recibieron millones de dólares de parte de Venezuela a través del famoso mecanismo de PetroCaribe.

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Por otro lado, Georgetown también tiene el apoyo del Reino Unido y el mismo Estados Unidos. En otra esfera es probable que Rusia y China también entren en el tablero, los primeros para apaciguar y los segundos, tratando de evitar conflictos para salvaguardar sus inversiones en la zona, pues no solo la Exxon Mobil está explorando petróleo, sino también empresas de Pekín.

“Venezuela entiende la trascendencia internacional de lo que se juega. De ahí que se pueden prever una serie de medidas de alto impacto que el Gobierno puede tomar, incluyendo el patrullaje naval agresivo de la zona marítima, cortando de plano las actividades de exploración y extracción de petróleo”, recalca Arias.

Protestas Esequibo

Venezolanos protestas a favor del referendo por el Esequibo.

Foto:

EFE/ Miguel Gutierrez

Ante esta posibilidad, Guyana podría obligar a otros países que lo apoyan a intervenir, “incluso países del continente interesados en un conflicto militar que les dé la oportunidad de conseguir un cambio de gobierno en Venezuela”, le explica Arias a este diario.

Para el embajador de carrera Eloy Torres, integrante del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales, perder el Esequibo significaría para Venezuela el despojo de una séptima parte de territorio, cuatro por ciento de la biodiversidad mundial, 35.000 millones de dólares en reservas de oro, además de miles de millones en diamantes y minerales. También petróleo liviano que, según estimaciones del Servicio Geológico estadounidense, puede ascender a 13.500 millones de barriles de petróleo.

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Y mientras que para Venezuela ganar el Esequibo significaría una posibilidad de alivio para su crisis, Guyana se juega el ascenso económico a sus 57 años de independencia. Así las cosas, el referendo de este domingo marcará la pauta para lo que ocurra de aquí al próximo abril cuando se espera que ocurra el pronunciamiento definitivo de la CIJ.

ANA MARÍA RODRÍGUEZ BRAZÓN
CORRESPONSAL EL TIEMPO
CARACAS

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