México elegirá a su primera mujer presidenta: ¿continuará el oficialismo o se alzará la oposición?

En menos de cinco meses, los mexicanos irán a las urnas para escoger a su primera mujer presidenta: la oficialista Claudia Sheinbaum o la opositora Xóchitl Gálvez.

Los analistas estiman que la carrera estará marcada por la capacidad del actual presidente Andrés Manuel López Obrador de lograr la continuidad de su gobierno a través de Sheinbaum o de la oposición en ofrecer una nueva propuesta.

Además de la presidencia, quedarán definidos las gobernaturas en nueve estados, junto a los puestos de 500 diputados y de 128 senadores. El Instituto Nacional Electoral de México (INE) estima que hay más de 99 millones de personas habilitadas para votar.

«Para nosotros en México esta es la elección más trascendental en los últimos 27 años», dijo Verónica Ortiz, analista política en El Heraldo de México, durante un evento convocado por el Wilson Center en Washington el jueves. «Tenemos una gran cantidad de cargos públicos en disputa», agregó.

Ortiz detalló que, tanto Sheinbaum como Gálvez, deberán hacer frente a retos como el crimen organizado y el alto número de homicidios. Durante el sexenio de López Obrador, el Sistema Nacional de Seguridad Pública ha registrado más de 161.518 homicidios, más que en cualquier otro mandato.

Un reto adicional, agregó, será la «erosión en las instituciones democráticas», especialmente el Tribunal Electoral que se mantiene incompleto con cinco de los siete integrantes, debido a que el Senado no ha pasado nuevos nombramientos.

«La oposición está luchando entre ser anti AMLO (López Obrador) o post AMLO. Es decir, aceptar que el periodo de López Obrador terminó y no estará en la boleta, y proponer qué vendrá después. No creo que eso esté muy definido aún», apuntó por su parte Carlos Bravo Regidor, analista político mexicano.

Por otro lado, Bravo Regidor detalla que López Obrador «tuvo éxito no solo en que su persona favorita se convirtiera en la candidata de su partido, sino en que fuera competitiva y se convirtiera, al día de hoy, en la ganadora más probable».

Sheinbaum, agregó, se ha encargado de «personificar el apetito por continuidad que las personas quieren ver». Sus prioridades serían los programas sociales y la agenda de transformación social.

Sin embargo, la exalcaldesa de Ciudad de México se enfrenta a una «chaqueta de fuerza» al «no poder reconocer los malos resultados que ha tenido el gobierno actual y proponer correcciones» porque estaría criticando su propuesta de continuidad.

Gálvez, en cambio, buscará poner en el centro de su campaña asuntos relacionados a la salud, la violencia y la corrupción.

Alejandro Moreno, director de opinión pública de El Financiero y también miembro del Wilson Center, detalló que esto «es más un discurso por la reelección de López Obrador, que no puede ser reelegido».

Los jóvenes tendrán un rol trascendental

Para Ortiz, el pensar que esto pueda ser una «campaña de reelección envía escalofríos por nuestras columnas porque es exactamente lo que los votantes mayores de 30 años no quieren ver». La analista hizo referencia a los 71 años que pasó en el poder el Partido Revolucionario Institucional desde 1946 y que terminó con la elección de Vicente Fox del conservador partido de Acción Nacional (PAN).

Moreno, por otro lado, apuntó que la juventud tendrá un rol trascendental en las elecciones. Especialmente por la presencia en las redes sociales.

En México, alrededor de 4 millones de votantes están entre los 18 y 19 años, 11 millones más entre los 20 y 24 años, 11 millones adicionales entre los 25 y 29 años y más de 26 millones en sus 30 años.

«Este es el tipo de electorado de la era digital del que sabemos muy poco… vamos a ver una campaña digital de maneras muy interesantes que impresionarán a estos votantes, y creo que es algo a lo que hay que prestar atención, porque vamos a ver nuevas formas de comunicación política», dijo Moreno.

¿Cómo se proyecta la carrera?

La precampaña en México terminó el jueves y Sheinbaum se mantuvo durante esta etapa con una sólida ventaja de alrededor de 20 puntos sobre Gálvez, quien a pesar de las simpatías que despertó en los meses previos al proceso y que llevaron a los analistas a identificarla como un “fenómeno político”, no logró levantar en las encuestas y acercarse a la candidata del partido gobernante Morena.

Gálvez representa a la coalición opositora Fuerza y Corazón Por México, integrada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).

El único cambio que se dio en la precampaña fue la entrada de un nuevo actor: el opositor Jorge Álvarez Máynez que asumió a inicios de este mes la candidatura presidencial del partido minoritario Movimiento Ciudadano tras el retiro de Samuel García, gobernador del estado norteño de Nuevo León, que abandonó la contienda tras una pugna con adversarios locales.

Sobre el impacto que tendrá en las elecciones presidenciales la candidatura de Álvarez Máynez, de 38 años, los analistas coinciden en que la incidencia será muy marginal debido a que es un desconocido en la política local y entró muy tarde al proceso.

Esto, entonces, dejaría a México con su primera mujer presidenta. Sin embargo, los analistas apuntan que el «asunto del género» no ha sido foco durante la campaña de ambas candidatas.

«Ninguna de las dos son parte del movimiento feminista de ninguna manera significativa… Creo que Claudia no hablará mucho de la violencia contra la mujer o general porque tiene muy poco que ganar… mientras Xóchitl podría empujar más ese debate», dijo Bravo Regidor.

López Obrador en el centro de la discusión

«La pregunta principal es: ¿qué será la fuerza detrás de la elección de los votantes? ¿serán los partidos, las identidades personales o la aprobación presidencial», cuestionó Jorge Buendía, miembro del Wilson Center y experto en encuestas.

El 5 de febrero, López Obrador presentará un paquete de reformas a la Constitución, que según los analistas, hace parte de su esfuerzo por mantenerse al frente de la conversación en el periodo electoral.

Está previsto que la campaña electoral inicie el 1 de marzo, un mes después de que el mandatario presente las iniciativas de cambios constitucionales, que tocan áreas clave como el poder judicial y el sistema electoral, y temas sensibles como los salarios y las pensiones.

«El presidente aún está en el foco, aún está tomando decisiones importantes, y eso probablemente pondrá límites en el próximo gobierno», apuntó Buendía. «Esto es completamente opuesto a lo que ha pasado antes cuando el presidente se retira del centro de atención y los candidatos toman la tarima principal».

Las reformas judicial y electoral coinciden con dos de los principales frentes abiertos contra la oposición por parte de López Obrador, que tilda de corrupta a la cúpula de jueces del país y que en el pasado denunció dos veces fraude del árbitro de los comicios tras perder las presidenciales de 2006 y 2014.

En el caso de las pensiones, el mandatario anunció que busca que los trabajadores perciban lo mismo cuando se jubilen que cuando estaban en activo, sin explicar cómo. En el área laboral, su plan es que el salario mínimo se suba anualmente por encima de la inflación para proteger a las capas sociales con menos recursos, sus principales votantes.

[Con información de The Associated Press y Reuters]

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