Francia avanza como pionera en la protección constitucional del aborto

El 4 de marzo, a días de conmemorar un 8M más ¬-Día Internacional de la Mujer-, Francia sorprendió  con una decisión histórica en materia de derechos de las mujeres: el país se convirtió en el primero del mundo en incluir el aborto en su Constitución de 1958.

Para la fecha, el aborto en Francia no existía y estaba penalizado. Incluso, durante la ocupación nazi, era considerado un delito que se sentenciaba con la pena capital. La última mujer que murió ejecutada por decidir sobre su propio cuerpo lo hizo en 1942, hace 82 años. Eso cambió en 1975 con la Ley Veil, con la que se despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 10 de gestación.

La normativa recogió las demandas de las mujeres que venían de participar del movimiento Mayo del 68, influenciadas por el Segundo sexo de Simone de Beauvoir y que, en su momento, creían en la liberación sexual femenina. “Un millón de mujeres abortan cada año en Francia en condiciones peligrosas debido a la clandestinidad a la que son condenadas. Al igual que reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre”, se lee en un manifiesto de mujeres publicado el 5 de abril de 1971 en la revista Le Nouvel Observateur, dos años antes de que las mujeres se organizaron para movilizarse para exigir este derecho.

En 2001, la Ley Veil fue reformada y se amplió el plazo para acceder a la IVE hasta la semana 12. Ya en 2022 se aprobó una ley que la reguló hasta la semana 14. Igualmente, bajo sustentación médica, las mujeres podían abortar en cualquier etapa del embarazo. Con la inscripción del aborto como un derecho constitucional, no se requieren recomendaciones o prescripciones de un profesional de la salud para acceder a la IVE en cualquier etapa. Basta la voluntad y el deseo de la mujer para pedir la interrupción del embarazo.

Un hito

“En Francia, el Estado y la sociedad son laicos, algo que en Colombia no se entiende muy bien».

Desde el Centro de Derechos Reproductivos (CRR por sus siglas en inglés) califican esta decisión como histórica. “Francia se convirtió en el primer país del mundo en promulgar una garantía constitucional explícita para la libre decisión de abortar”, dijo Leah Hoctor, directora regional de Europa del CRR.

La votación del Parlamento en pleno fue diciente: 780 votos a favor, 72 en contra y 50 abstenciones para incluir la «libertad garantizada de la mujer de recurrir a una interrupción voluntaria del embarazo». Partidos de derecha, centro e izquierda le dieron un espaldarazo a esta reforma constitucional que tenía el beneplácito del gobierno de Emmanuel Macron.

El momento, para la posteridad. Ante el anuncio oficial de la aprobación, los aplausos sostenidos duraron casi dos minutos. Los pañuelos verdes, referentes de esta lucha en Latinoamérica, también estuvieron presentes en el recinto del Parlamento. En la noche de ese día, la Torre Eiffel se iluminó y proyectó la frase “mi cuerpo, mi decisión” y las mujeres se tomaron las calles con carteles ratificando ese lema del feminismo.

“La mayoría que votó en contra era de Les Republicains, partido del expresidente Nicolas Sarkozy. No lo tengo verificado, pero es una organización integrada por hombres y, seguramente, mayores”, comentó Olga L. González, doctora en Sociología de la École des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París.

El partido de Marine Le Pen, Rassemblement National, votó a favor del aborto en su mayoría (46 a favor, incluida Le Pen, 12 en contra y 20 abstenciones). González explicó que la excandidata presidencial, líder de la derecha radical, cambió su postura sobre el aborto en 2022 y dentro de su partido se ha dado a la tarea de combatir a los católicos integristas. “Ella no es su papá y Rassemblement National no es un partido muy homogéneo. Hay gente joven como Jordan Bardella (presidente del partido) que apoya frontalmente al aborto”, agregó la doctora en Sociología.

El aborto no es un tema electoral y tampoco un asunto que polarice a la sociedad francesa, como sí ha ocurrido en EE. UU. y otros países. Hay un entendimiento generalizado y compartido sobre el derecho adquirido de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos. “En Francia, el Estado y la sociedad son laicos, algo que en Colombia no se entiende muy bien. Por ejemplo, en oficinas de funcionarios del Estado se ven crucifijos. Eso no pasa en Francia. Lo que dice la Iglesia (una de las mayores opositoras a este derecho) tiene un eco reducido y poco determinante”, comentó González.

Implicaciones

Afuera de de la Corte Constitucional, en el Palacio de Justicia, hubo manifestaciones a favor de la legalización del aborto y en contra de esta práctica.

Manifestación a favor del aborto durante el estudio de la demanda para despenalizar el aborto en la Corte Constitucional. 

Foto:Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

No hay que perder de vista que en varios países el aborto tiene protecciones legales y constitucionales, como es el caso de Colombia, donde la Corte Constitucional despenalizó el aborto hasta la semana 24 y dejó las tres causales para cualquier etapa del embarazo. El alto tribunal, incluso, ha rechazado demandas de inconstitucionalidad que piden tumbar su fallo, alegando que la IVE es un derecho fundamental de las mujeres.

Eso lo remarca Leah Hoctor: “Constituciones de otros países protegen implícitamente el derecho al aborto a través de otras garantías, como los derechos sexuales y reproductivos”. Sin embargo, recordemos que pese a esas protecciones hay riesgos de retrocesos. En junio de 2022, la Corte Suprema de Justicia de EE. UU. revocó la histórica sentencia Roe versus Wade de 1973 y dejó a discreción de los estados legislar sobre la materia, lo que dio pie a que gobiernos republicanos restringieran o prohibieran el aborto.

Olga González agrega que en el caso hipotético de que a Francia llegue un gobierno de derecha, no hay riesgos de retroceso. “El aborto ya está escrito en la Constitución, no pueden tocarlo”.

Desde el CRR se guarda la ilusión de que esta decisión genere un efecto positivo, especialmente sobre las naciones que tienen en cierto nivel protegido el derecho al aborto. “Tenemos la esperanza de que este hito histórico motive a otros países, que creen en los derechos reproductivos, a tomar medidas en sus sistemas legales para asegurar una protección completa de estos derechos. Puede ser a nivel constitucional, legislativo o regulatorio. Deben de revisar cómo las políticas actuales les están fallando a las mujeres con las barreras de acceso. Se requieren tomar los pasos necesarios para que el aborto sea real, no solamente en la ley, sino en la práctica”, concluyó Hoctor.

La decisión de Francia ha inspirado a otras mujeres y países. En España, partidos de izquierda empezaron a ventilar la idea de poner el derecho al aborto en la constitución. En 2022, Chile lo intentó con la primera Constituyente elegida por voto popular, sin embargo, el proyecto de Carta Magna para reemplazar la actual fue rechazado en las urnas. Por otro lado, Eslovenia, Macedonia del Norte y Serbia heredaron de la antigua Yugoslavia el “derecho humano de decidir libremente sobre el nacimiento de los hijos».

No obstante, lo ocurrido en Francia también ha generado reacciones contrarias. El Vaticano rechazó la reforma constitucional. “No puede existir el ‘derecho’ a quitar una vida humana”. Y en Argentina, el presidente Javier Milei dijo en un evento con estudiantes que “el aborto es un asesinato agravado por el vínculo”. A principios de febrero, una diputada de su partido (La Libertad Avanza) radicó un proyecto para tipificar como delito el aborto, que fue despenalizado por el Congreso en 2020.

Justo el viernes, que se conmemoró el 8 de marzo, Macron presidió la ceremonia de sellado de la Constitución para consagrar, oficialmente, la libertad garantizada para acceder al aborto y prometió que Francia trabajará para que el aborto sea universal y efectivo, no solo en Europa, sino en todo el mundo. Él mismo reconoció que, en términos de derechos de las mujeres, “nada puede darse por descontado y todo debe ser defendido”.

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