En medio de la incertidumbre sobre la decisión que debe tomar la administración del presidente Donald Trump frente a la “certificación” de Colombia en materia de lucha antidrogas, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) publicó este viernes un informe en el que urge a la Casa Blanca a no aplicar esta medida.

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La organización sostiene que una descertificación castigaría de manera directa al pueblo colombiano, minaría objetivos compartidos de seguridad y democracia, y al final resultaría contraproducente para los intereses de Estados Unidos.

El mecanismo de certificación, creado en 1987 bajo la Ley de Asistencia Extranjera, obliga al presidente estadounidense a determinar cada año qué países cumplen con los compromisos internacionales de cooperación antidrogas.

Cultivos de coca. Foto:Raúl Arboleda- AFP

La sanción por “fallar de manera demostrable” incluye la suspensión de la asistencia de Washington y un voto automático en contra de créditos y apoyos de los bancos multilaterales de desarrollo, entre otras cosas.

Aunque estas sanciones pueden ser levantadas por decisión ejecutiva, el solo anuncio de una descertificación tendría fuertes impactos políticos y económicos.

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Según WOLA, esta sería la primera vez que un gobierno estadounidense descertifica a Colombia desde 1997. En aquel entonces, el presidente Ernesto Samper fue señalado de haber recibido dineros del narcotráfico en su campaña. Desde entonces, este castigo solo se ha aplicado contra países sin relaciones cordiales con Washington, como Bolivia y Venezuela.

¿Qué significa que EE. UU. descertifique a Colombia Foto:

Pero de acuerdo con Wola, la situación de hoy es muy distinta. Si bien el gobierno de Gustavo Petro no ha logrado avances significativos en materia de reducción de cultivos ilícitos ni en la consolidación del Estado en zonas cocaleras, esta ONG enfatiza en que las falencias no obedecen a una complicidad con el narcotráfico, sino «a deficiencias de gestión y liderazgo».

Penalizar a Colombia en este contexto -argumentan- sólo agravaría la crisis institucional y dejaría a la población más expuesta a los grupos armados y criminales.

Una decisión que golpearía a los países en múltiples frentes

El golpe sería múltiple. Por un lado, la ayuda de EE. UU. caería a niveles no vistos desde los años ochenta, afectando programas humanitarios, de desarrollo rural, de implementación del Acuerdo de Paz y de fortalecimiento judicial.

Incluso la cooperación militar se vería comprometida, reduciendo la capacidad de las fuerzas armadas para enfrentar amenazas crecientes en regiones como Cauca o Catatumbo.

El presidente Gustavo Petro insistió en retomar la erradicación aérea de cultivos de droga. Foto:Presidencia de la República

Por otro lado, el voto negativo de Washington en los organismos multilaterales encarecería el crédito externo de Colombia en miles de millones de dólares, con un impacto directo en inversión, turismo y generación de empleo.

Para la organización, el propio antecedente de los noventa demuestra lo dañino de este camino pues el debilitamiento de la cooperación estadounidense coincidió con la expansión de guerrillas y paramilitares que tomaron control del negocio de la cocaína, lo que alimentó un ciclo de violencia y masacres.

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En palabras de WOLA, una descertificación enviaría “un mensaje tóxico y contraproducente” a un país que históricamente ha sido el principal socio de Washington en la región. Lejos de debilitar al narcotráfico, aislaría al Estado colombiano, crearía incentivos para que más personas ingresen a las economías ilegales y abriría la puerta a una mayor influencia de potencias rivales como China.

La organización, sin embargo, no desconoce los problemas. Reconoce que el gobierno Petro ha fallado en ejecutar con eficacia su propia estrategia de sustitución de cultivos, seguridad territorial y desarrollo rural.

En lugar de una descertificación, se proponen alternativas que darían mejores resultados. Foto:Salud Hernandez/El Tiempo

Aunque ha evitado prácticas que WOLA considera nocivas, como la fumigación aérea, tampoco ha desplegado alternativas rápidas y sostenibles para las comunidades campesinas. El resultado ha sido una peligrosa parálisis en territorios donde los grupos armados continúan expandiendo su control.

¿Qué estrategias se deberían implementar antes de la descertificación?

En lugar de una descertificación WOLA propone varias alternativas que a su juicio darían mejores resultados.

  • Restaurar la asistencia estadounidense en vez de recortarla, enfocándose en justicia, gobernanza local y programas sociales en las zonas más golpeadas por la violencia.
  • Abrir un diálogo de alto nivel entre Washington y Bogotá que supere la desconfianza y busque coincidencias reales, no imposiciones unilaterales como el retorno de la fumigación o el aumento de capturas de bajo nivel.

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  • Respaldar los objetivos que el propio gobierno colombiano trazó en sus documentos de política de drogas y seguridad de 2023, que priorizan la presencia estatal, la lucha contra la corrupción, la protección de comunidades vulnerables y el cumplimiento del Acuerdo de Paz.
  • Reconocer a los verdaderos actores del narcotráfico: clanes, mafias y élites económicas que han operado con impunidad por décadas, más allá del color político de cada gobierno.
  • Reformar la política de certificación, sustituyéndola por un informe global que evalúe esfuerzos contra el crimen organizado, incluidas las propias políticas de EE. UU., tal como lo recomendó la Comisión de Política de Drogas del Hemisferio Occidental en 2020.
  • Avanzar hacia un enfoque basado en evidencia que reduzca la violencia y mejore las condiciones rurales, en vez de insistir en un modelo prohibicionista que ha fortalecido a las mafias y hecho más peligrosas las drogas.

SERGIO GÓMEZ MASERI

Corresponsal de EL TIEMPO

Washington

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