En un discurso inusual por la crudeza de sus términos, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel admitió que la realidad diaria en la isla se ha vuelto un proceso doloroso para sus ciudadanos. 

Durante la conmemoración del 65 aniversario de la declaración del carácter socialista de la Revolución, el mandatario describió un panorama de carencias extremas que afectan desde el descanso básico hasta la producción nacional.

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Vestido de militar y ante la ausencia de figuras históricas como Raúl Castro, Díaz-Canel se refirió al «sufrimiento del pueblo» provocado por una crisis energética y de suministros que no da tregua. «La cotidianidad cubana duele», añadió.

Desde el vital descanso interrumpido por el apagón, y luego el retorno de la corriente después de largas horas, que ha movido el trabajo doméstico a las madrugadas», expresó el líder del régimen. 

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Una economía en fase de parálisis

La situación en Cuba ha alcanzado niveles críticos desde inicios de 2024, marcada por el colapso de sus centrales termoeléctricas y la incapacidad financiera para importar hidrocarburos. Díaz-Canel reconoció que existe una “paralización” que golpea al transporte, los servicios vitales y la industria manufacturera por la falta absoluta de combustible.

Ayuda humanitaria traída por la flotilla Nuestra América desde México se descarga en La Habana. Foto:AFP

Si bien el mandatario atribuyó gran parte de la escasez de «lo más imprescindible para la vida» a las sanciones impuestas por Estados Unidos, también admitió de forma inusual la existencia de “errores propios” en el modelo de construcción social de la isla. No obstante, rechazó las etiquetas de «Estado fallido» que provienen del exterior, asegurando que Cuba es un «Estado amenazado que no se rinde».

Tensiones militares y advertencias de Donald Trump

El reconocimiento de la crisis interna coincide con un aumento de la tensión retórica con Washington. Díaz-Canel alertó sobre la posibilidad real de una «agresión militar» estadounidense y llamó a la población a estar preparada para un eventual conflicto armado. “No la queremos (la guerra), pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”, sentenció.

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Este temor del régimen encuentra eco en las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante un evento en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense calificó a Cuba como una «nación en colapso» y sugirió que su administración podría intervenir una vez finalizadas las operaciones militares contra Irán.

“Vamos a llevar a cabo esta iniciativa (impedir que reciban petróleo), y es posible que hagamos una parada en Cuba una vez que hayamos concluido con esto”, declaró Trump, refiriéndose al régimen cubano como un sistema opresivo que ha cometido actos «atroces» contra su propia población.

Una mujer alumbra con una linterna mientras camina por una calle durante un apagón en La Habana. Foto:AFP

El respaldo a una intervención desde el exterior

El clima de inestabilidad se ve alimentado por datos recientes publicados por el diario The Miami Herald, que revelan que el 79% de la comunidad cubana en el sur de Florida apoyaría una intervención militar de Estados Unidos. 

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Según el sondeo, gran parte de este respaldo busca tanto el cambio de régimen como una respuesta inmediata a la emergencia humanitaria que padecen los habitantes de la isla.

Mientras tanto, desde el Pentágono han evitado comentar escenarios hipotéticos, aunque aseguran que las fuerzas armadas permanecen preparadas para ejecutar las órdenes presidenciales ante cualquier contingencia en la región.

*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.

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