El Canal de Panamá comenzará este viernes a restringir el tránsito de buques debido a la sequía provocada por el fenómeno de El Niño, una medida que amenaza con presionar el comercio marítimo mundial. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) reducirá gradualmente de 36 a 32 el número de embarcaciones que podrán cruzar diariamente por esta vía interoceánica y también disminuirá el calado máximo autorizado para los buques, es decir, el nivel al que se hunden, de 15,24 a 14,63 metros.

Esta decisión busca ahorrar agua ante una sequía que, según las autoridades panameñas, podría extenderse hasta mediados de 2027 y que ya llevó al país a declarar una situación de alerta. Las condiciones hídricas son «desafiantes» debido a la posibilidad de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, afirmó Ilya Espino de Marotta, quien asumirá el próximo lunes la administración del canal.

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El Canal de Panamá es un corredor estratégico que conecta al océano Pacífico con el Atlántico, por donde pasa el 5% del comercio marítimo mundial y alrededor de 14.000 barcos cada año. Además, tiene 80 kilómetros de longitud y funciona gracias al agua dulce almacenada principalmente en los lagos artificiales Gatún y Alhajuela, alimentados por las lluvias.

Ese recurso es esencial para operar las esclusas, estructuras que elevan los barcos unos 26 metros desde el nivel del mar hasta el lago Gatún, desde donde atraviesan el istmo antes de descender nuevamente hacia el otro océano.

Cada tránsito consume alrededor de 200 millones de litros de agua, que terminan descargándose al mar. «El agua es el recurso más importante para la operación», explica Erick Córdoba, gerente de Hidrometeorología del Canal de Panamá.

Las precipitaciones registraron un déficit acumulado del 35,8 % frente al promedio histórico. Foto:AFP

Según el funcionario, entre abril y agosto las precipitaciones registraron un déficit acumulado del 35,8 % frente al promedio histórico y, por ahora, no existen señales de recuperación a corto plazo.

Los pronósticos apuntan además a que la temporada seca de 2027 comenzará antes de lo habitual y se extenderá hasta mayo, lo que podría obligar a adoptar nuevas restricciones. Esta situación recuerda lo ocurrido entre 2023 y 2024, cuando El Niño llevó al Canal de Panamá a reducir el número de tránsitos diarios hasta 22 y a limitar el calado máximo a 13,41 metros.

Aquellas medidas provocaron una reducción del 20 % en el número de barcos que utilizaron la vía y una caída del 17 % en el volumen de carga transportada, además de largas esperas para cruzar.

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«Si no logramos llenar los lagos en noviembre, tenemos que apretarnos los cinturones», advirtió el exadministrador del canal Jorge Quijano, quien alertó sobre la posibilidad de enfrentar restricciones similares a las de esos años.

Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, unos 13.400 barcos transitaron por la vía, movilizando 489 millones de toneladas de carga y generando ingresos cercanos a los 5.700 millones de dólares. Por esta razón, las nuevas limitaciones podrían tener repercusiones más allá de Panamá.

Rebecca Bill, presidenta de Diálogo Interamericano, señaló que si las restricciones se prolongan, podrían aumentar los costos de transporte marítimo y los tiempos de espera, con efectos sobre el precio de las mercancías.

Por cada reducción de 30 centímetros de calado, un barco deja de transportar 200 contenedores. Foto:AFP

Quijano explicó que por cada reducción de 30 centímetros en el calado, un barco deja de transportar aproximadamente 200 contenedores, una pérdida significativa para embarcaciones con capacidad de hasta 16.000 unidades. «Vamos a tener una afectación importante para el sector de contenedores«, sostuvo.

La ruta es especialmente importante para el comercio entre Asia y Estados Unidos, pues la mayoría de los contenedores que cruzan el canal conectan puertos de China, Corea del Sur y Japón con el mercado estadounidense.

La analista Natasha Lindstaedt, de la Universidad de Essex, advirtió que un incremento de los costos logísticos podría afectar de manera directa al comercio de Estados Unidos. Por su parte, la compañía naviera Maersk afirmó que aún es demasiado pronto para especular sobre las afectaciones.

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Lo cierto es que la importancia estratégica del Canal de Panamá ha aumentado por los problemas de navegación en otras rutas internacionales. En medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, algunas compañías navieras optaron por utilizar la vía panameña como alternativa al estrecho de Ormuz para el transporte de petróleo y gas.

Según Rebecca Bill, estas dificultades que enfrentan ambas rutas ejercen una presión adicional sobre las cadenas globales de suministro. Frente a esto, para mitigar futuras crisis hidrícas, la Autoridad del Canal de Panamá proyecta construir un embalse de 4.600 hectáreas en el río Indio, al oeste de la vía interoceánica. Sin embargo, el proyecto no estaría terminado antes de 2031.

El desafío cobra mayor relevancia porque la cuenca del canal también abastece de agua potable a cerca de la mitad de los 4,6 millones de habitantes de Panamá, mediante una infraestructura que fue diseñada hace casi un siglo.

Con información de AFP*

JUAN ALEJANDRO MOTATO SOTO

Redacción Internacional 

EL TIEMPO

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