Los llamados a la contención de Israel en la Franja de Gaza se multiplicaron en la última semana ante la intensificación de los combates entre su ejército y los milicianos de Hamás en el enclave palestino. El clamor por las pausas humanitarias y el cese del fuego vino del G7, los países árabes y de Washington, principal aliado de Israel.

Y es que aunque Estados Unidos no ha cambiado su postura de apoyo incondicional a Israel tras los ataques de Hamás del pasado 7 de octubre, que dejaron 1.200 muertos –pues el Ministerio de Relaciones Exteriores revisó a la baja el balance–, el tono de Washington, con cada día que pasa, se ha venido tornando cada vez más crítico frente a las acciones del gobierno de Benjamín Netanyahu.

Especialmente en la medida en que ha seguido creciendo la cifra de civiles muertos en Gaza producto de los bombardeos –más de 11.000 fallecidos y casi 27.500 heridos en la Franja– y la crisis humanitaria que se ha desatado en el enclave palestino producto del bloqueo casi total que impone el país hebreo desde hace más de un mes.

Diversas fuentes sostienen que la administración Biden ha comenzado a “perder la paciencia” con Israel por desatender sus recomendaciones para que se brinde algún alivio a la población. Creen, además, según los expertos, que la ventana de oportunidad que tuvo para neutralizar a los terroristas de Hamás tras los atentados se ha comenzado a cerrar ante un creciente repudio internacional y el deterioro de las relaciones con otros países árabes.

Esta semana, y en una clara muestra del malestar, el secretario de Estado, Antony Blinken, dijo que “demasiados civiles” habían sido asesinados en Gaza y que Israel debía hacer mucho más para protegerlos.

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El secretario de Estado, Antony Blinken, dijo que “demasiados civiles” habían sido asesinados en Gaza.

Blinken habló de negociaciones con Tel Aviv para pactar “acciones concretas” que permitan no solo blindar a los civiles sino el flujo de ayuda humanitaria y la liberación de los rehenes. Y volvió a insistir en su propuesta de “pausa humanitaria” durante la acción militar.

Paralelamente, y en otra prueba del descontento, el jefe de las Fuerzas Armadas Conjuntas de Estados Unidos, general Charles Q. Brown Jr., elevó su preocupación por el efecto de las muertes de civiles en el gran entorno del conflicto y aseguró que por cada civil muerto hay un nuevo militante que se suma a Hamás.

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Ni Israel ni ninguno de los países de la región gozarán la seguridad y la paz sin que gocen de ello los palestinos

A la vez, el tema se está convirtiendo en un dolor de cabeza para Joe Biden en la arena doméstica, pues miembros de su propio partido y una parte del electorado –los jóvenes en particular– han comenzado a cuestionar el cheque en blanco que se le dio a Netanyahu.

Pero Estados Unidos no es el único que hoy presiona con fuerza a Israel. Esta semana, los ministros de Relaciones Exteriores del G7 manifestaron su apoyo unánime a las “pausas y corredores humanitarios” en el conflicto y pidieron permitir con urgencia la ayuda humanitaria sin obstáculos para los civiles. Mientras que relatores de la ONU fueron mucho más allá e indicaron hace unos días que “el tiempo se agota para evitar un genocidio y una catástrofe en Gaza”.

Un niño palestino bebe agua mientras evacuan al sur de la Franja de Gaza.

El presidente francés, Emmanuel Macron, por su parte, que esta semana organizó una conferencia de ayuda en París que reunió aportes por más de mil millones de dólares para la población gazatí, instó a Israel a detener los bombardeos que matan a civiles en Gaza. En una entrevista con la BBC, Macron aseguró que aunque comparten con Israel el deseo de librarse del terrorismo, “no hay justificación” para los bombardeos que matan a civiles, entre ellos “bebés, mujeres y ancianos”.

Este sábado, además, los 57 países árabes y de mayoría musulmana que participaron en una cumbre en Riad (Arabia Saudí) para abordar la guerra en Gaza pidieron el fin del conflicto, aumentar la entrada de ayuda humanitaria al enclave y garantizar que Israel rinda cuentas por sus “crímenes masivos”.

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“Afirmamos que ni Israel ni ninguno de los países de la región gozarán la seguridad y la paz sin que gocen de ello los palestinos y recuperen todos sus derechos saqueados”, advirtieron.

Lo cierto es que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha sido enfático en que no habrá un alto el fuego hasta la liberación de los más de 200 rehenes que Hamás tomó de Israel en el ataque del 7 de octubre.

Reunión de emergencia de la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica (OCI), en Riad, para abordar el conflicto en Gaza.

Foto:

AFP/ Prensa presidencia de Turquía

Además, el gobernante le ha replicado a la comunidad internacional, específicamente a Macron, que “la responsabilidad de cualquier daño a civiles recae en Hamás” que, según él, usa a la población “como escudos humanos”.

Y aunque el país hebreo no ha acogido muchas de las propuestas para cuidar a la población civil, sí indicó esta semana que comenzó a realizar pausas de cuatro horas diarias para permitir la salida de civiles palestinos del norte de la Franja de Gaza hacia el sur a través de la carretera de Salah al Din. Este sábado, además, amplió tres horas más las pausas humanitarias y anunció que se abrirá una nueva vía costera para las evacuaciones.

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Según el ejército israelí, casi 200.000 personas huyeron del norte hacia el sur de Gaza en medio de estas ventanas de evacuación a pesar de algunas “explosiones” mortíferas. Solo el viernes, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, 30.000 personas usaron el corredor.

La ONU alertó también que cerca de 1,6 millones de los 2,4 millones de habitantes de la Franja de Gaza se vieron forzados a abandonar sus hogares desde el inicio de la guerra, de los que 725.000 se refugian en instalaciones de la ONU, 122.000 en hospitales, iglesias y otros edificios públicos, 131.000 en escuelas no vinculadas a Naciones Unidas, y el resto con familias.

Palestinos evacuados hacia el sur de la Franja de Gaza por la calle Salah al-Din.

Pero la situación en el sur, a donde llegan los evacuados, no es mejor. Cientos de miles de desplazados están hacinados en condiciones desastrosas sin agua, electricidad, comida o medicamentos por el asedio. Y según la OMS, el sistema sanitario de Gaza está “de rodillas”.

En el norte, además, los hospitales donde miles de palestinos se refugian de los bombardeos se enfrentan a una situación cada vez más crítica ante los combates en las inmediaciones entre tropas israelíes y Hamás.

En medio de ese panorama, miles de personas se manifestaron este sábado en distintas ciudades europeas en apoyo a la causa palestina y para reclamar que cesen los bombardeos.

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La manifestación más numerosa tuvo lugar en Londres, la capital británica, con más de 300.000 participantes que se movilizaron hacia la embajada de Estados Unidos para pedir a este país que frene los ataques de Israel. “Estoy aquí en solidaridad con los palestinos ante la injusticia que se está produciendo. Es intolerable”, declaró un participante en la marcha.

En Bruselas, unas 21.000 personas participaron en la “Marcha europea por Palestina”. Y otros miles de personas se manifestaron además en Barcelona y París, en donde la marcha fue probablemente la más numerosa organizada en Francia desde el comienzo del conflicto.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
EL TIEMPO
*Con agencias

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