El ausentismo también tuvo protagonismo en la segunda vuelta electoral en Perú, llevada a cabo el domingo 7 de junio. De los 27.325.432 peruanos que fueron llamados a las urnas para elegir al próximo mandatario entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, más del 24,28% no asistió a votar.
De acuerdo a información de la ONPE, hasta la tarde de este lunes, 6.636.280 no acudieron a ejercer su derecho al sufragio. Se trata de la cifra más elevada, después de la pandemia, de electores ausentes en los balotajes de los últimos 20 años.
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En el caso de Lima Metropolitana, entre los distritos con mayor ausentismo destacan Miraflores, donde la participación alcanzó el 70,1%; San Isidro, con 71,6 %; Santiago de Surco, con 73,4 %; Barranco, con 73,5 %; y San Borja, con 74 %.
A nivel nacional, las regiones que registraron menor participación son Áncash con una participación de 69,1%, seguida por Apurímac (67,3 %), Cusco (66,9 %), Cajamarca (66,1 %) y Madre de Dios (65,5 %).
El candidato presidencial Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú. Foto:AFP
Más abajo se ubicaron Ayacucho (63,3 %), Huánuco (62,9%), Pasco (61,8 %) y Huancavelica (61,4 %). Entre las cifras más reducidas figuran Ucayali (6 %) y Amazonas (56,5 %), mientras que Loreto presentó el nivel de participación más bajo del país, con apenas 47,3 % de asistencia.
En contraste, la región con mayor participación el domingo fue Ica, con una asistencia de 79,97%. Le siguen Tacna (79,7 %) y Arequipa (79,3 %). También destacan Moquegua (78,2 %), Puno (76,8 %), Lima (76,4%), Tumbes (76,1 %) y Lambayeque (76,1 %). Completan este grupo Callao, La Libertad, Piura, San Martín y Junín, que también superaron el umbral del 70 % de participación.
Antes de la pandemia de la Covid-19, el ausentismo en las segundas vueltas presidenciales se había mantenido por debajo del 20 % en casi todos los procesos electorales.
La candidata presidencial de Perú Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular. Foto:AFP
En 1990 alcanzó el 20,1 %, mientras que en 2000 fue de 19 %, en 2001 de 18,6 %, en 2006 descendió a 12,3 %, en 2011 se ubicó en 17,5 % y en 2016 llegó a 19,9 %. Recién en 2021, en un contexto marcado por la emergencia sanitaria, la inasistencia a las urnas superó ampliamente esos niveles al alcanzar el 25,4 %, el porcentaje más alto registrado en la historia de los balotajes presidenciales del país.
Cabe señalar que en la primera vuelta de las elecciones generales del 2026 el total de ausentes fue de 7.157.687.
La complejidad de esta elección no hacía sino volver aún más determinante el rol de cada uno de los 27.325.432 peruanos llamados a las urnas para elegir entre Fujimori y Sánchez.
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En 2021, con casi seis millones y medio de peruanos que no votaron, el ausentismo terminó siendo decisivo en el ajustado cara a cara entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori. Un resultado tras el cual el país tuvo cuatro jefes de Estado en un periodo en el que solo debió tener uno.
Segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú Foto:AFP
Fujimori y Sánchez pasaron al balotaje tras una compleja primera vuelta. El proceso estuvo marcado por una cifra inédita de 35 candidatos presidenciales, la cédula de votación más grande y costosa de la historia y la ineficiencia de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) para organizar los comicios. Esto último provocó la salida de Piero Corvetto de la jefatura del organismo. En su lugar fue designado Bernardo Pachas, quien tuvo a su cargo la conducción del ente durante esta segunda vuelta.
El sufragio es obligatorio para los peruanos de entre 18 y 70 años. No hacerlo conlleva una multa, la cual varía según la clasificación socioeconómica del distrito del DNI y puede llegar hasta los S/110 (2 % de una UIT).
Opiniones sobre el elevado ausentismo electoral
En diálogo con El Comercio, los especialistas en temas electorales Fernando Rodríguez Patrón, Alejandro Rospigliosi y Enzo Elguera consideraron que el nivel de ausentismo es elevado y preocupante.
Para Rospigliosi, esto demuestra “la apatía, indiferencia e irresponsabilidad” de los ciudadanos que no ejercieron su derecho a sufragar.
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Periódico del 8 de junio de 2026, un día después de la segunda vuelta presidencial en Perú Foto:AFP
“Son personas que no valoran que tener una democracia es un lujo que no tienen muchos países y que debemos valorar y cuidar. No se valora y no se cuida cuando hay tanto nivel de ausentismo”, opinó.
Bajo la mirada del especialista, esto requiere medidas correctivas, en primer lugar por parte de la ONPE. “Debe evaluar qué está pasando. Quizás las mesas de votación están muy alejadas, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Sobre esto último, coordinar mejor con la cancillería para adecuarse geográficamente al mayor domicilio de los peruanos que viven en el extranjero”, aseveró.
Otra variable que podría reducir el ausentismo, a juicio de Rospigliosi, es que se pueda volver a poner en el tablero el voto digital. “Urge que los organismos electorales evalúen medidas para que se reduzca el ausentismo”, concluyó.
Por su parte, Elguera señaló que a algunos ciudadanos de la capital “no les interesa formar parte o decidir por uno de los caminos de decisión de país que existen”.
“Es peligroso para la democracia debido a que hay un grupo de personas que prefiere pagar una multa porque poco le interesa la participación ciudadana, que no toman como ejemplo a Puno, donde casi el 80 % de electores acudieron a votar pese a las dificultades”, expresó.
Un hombre deposita su voto en una urna durante la segunda vuelta de las presidenciales en Perú Foto:EFE
“Hay un grupo que no tiene empatía por el país y prefiere aprovechar el fin de semana para vacacionar en distritos del sur de la capital. Es un reflejo de que poco o nada les interesan los destinos del país”, concluyó.
En tanto, Rodríguez Patrón subrayó que el 23 % del padrón electoral “es una cifra significativa, en un país en el que el voto es obligatorio”. “Seis millones que no votan, llama la atención”, indicó.
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El exdirector del Registro de Organizaciones Políticas aseveró que en el grupo que no acudió a votar “simplemente porque no les dio la gana” tal vez hubo ciudadanos que no lo hicieron por el nivel de “descrédito” de los organismos electorales.
“La pregunta es: ¿Por qué 6 millones, a pesar de la obligatoriedad del voto, no asisten? Yo no creo que sea porque no les interesa la política o no tienen ningún incentivo para participar. El ausentismo no es solamente un problema electoral, es un problema de confianza institucional, de integración territorial, de calidad de representación democrática. También hay factores geográficos, de accesibilidad, capacidad logística, desigualdad en la integración al territorio”, concluyó.



