
Kupper, el perro de raza bull dog francés de Fernando Pérez Algaba, el hombre asesinado y descuartizado, fue encontrado en Villa Lugano por una vecina que difundió su hallazgo en redes sociales.
“Un amigo de Pérez Algaba reconoció al perro por la publicación, lo fue a buscar y se lo llevó a Pilar, donde vive. Después, lo entregó a las autoridades de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora. El perro quedó allí”, dijo a LA NACION una fuente judicial.
Ahora, los investigadores, equipo que lidera el fiscal de Lomas de Zamora Marcelo Domínguez, intentan rastrear cómo llegó el perro de la víctima a Villa Lugano.
En el departamento que alquilaba la víctima, en Ituzaingó, se secuestró un certificado de su psiquiatra en el que se consiga que Pérez Algaba tenía un cuadro depresivo y de ansiedad. En ese informe se aconsejaba que viajara con su perro, Kupper, explicaron, en su momento, fuentes de la investigación.
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El hallazgo de Kupper fue publicado en el grupo de Facebook llamado “Animales de Villa Lugano (perdidos y encontrados)”. Según la publicación, fue encontrado el viernes 28 de julio a las 19 horas. En uno de los comentarios se puede leer: “Ya lo fue a buscar la familia, está recontento”. En otro, “¿No es el perro de que buscan del chico que mataron [Pérez Algaba]?”.
Como publicó LA NACION, según la autopsia, Pérez Algaba, de 41 años, habría sido asesinado entre el 18 y el 20 de julio.
El martes 18 de julio, se reunió en la zona de General Rodríguez con Maximiliano Pilepich y Manuel Vargas, quienes le habría entregado 75.000 dólares, según declararon ambos ante los investigadores.
Los testimonios de Pilepich y Vargas terminarían en forma coincidente: ambos dejaron la zona y Pérez Algaba se quedó allí, solo y con los dólares. Contaron que el hombre que hacía negocios con criptomonedas avisó que “alguien” pasaría a buscarlo. El domingo 23 se encontró la primera parte de sus restos en un arroyo de Lomas de Zamora.
Además, Pilepich fue la persona que entregó la camioneta marca Land Rover que utilizaba la víctima hasta su desaparición.
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Personal de la policía bonaerense especialista en levantar rastros hicieron un peritaje sobre el vehículo para intentar buscar huellas de otras personas.
La camioneta y el perro de la víctima eran dos de los tres elementos que buscan los detectives judiciales y policiales para intentar reconstruir los últimos momentos de Pérez algaba. El tercero es el teléfono celular, que todavía no pudo ser encontrado.
Según la autopsia, a Pérez Algaba lo mataron de dos balazos. Los disparos, hechos a distancia, fueron por la espalda. Cuando la víctima estaba muerta, los asesinos descuartizaron el cuerpo.
Según el informe de la necropsia, a la que tuvo acceso LA NACION, Pérez Algaba recibió un balazo en la región derecha de la espalda, que le afectó el pulmón derecho, el hemidiafragma derecho y el hígado. El proyectil tuvo orificio de salida por la región anterior derecha de tórax.
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“El mismo tuvo una trayectoria de atrás hacia adelante, de abajo hacia arriba y de izquierda levemente a derecha. No se observó, tatuaje, quemadura ni ahumamiento en el orificio de entrada, por lo que se estima que el disparo se efectuó distante al plano cutáneo de impacto de no haber existido elemento interpuesto”, sostuvieron los peritos que hicieron la autopsia.
El otro proyectil tuvo “posible orificio de entrada en región posterior izquierda de tórax. En su recorrido, desgarró el pulmón izquierdo, saliendo por región anterior izquierda de tórax y tuvo una trayectoria de atrás hacia adelante, de abajo levemente hacia arriba y de izquierda levemente a derecha. El orificio de entrada fue removido post mortem, no pudiéndose determinar la distancia de disparo”.
Según el informe de los peritos, la muerte se produjo entre cinco y siete días antes de la realización de la autopsia, que se hizo el martes pasado: es decir, que el homicidio habría ocurrido entre el 18 y el 20 de julio.
“Las lesiones ocasionadas por el paso de los proyectiles presentaros características de vitalidad, es decir, producidas en vida, causando una hemorragia aguda que evolución con un shock hipovolémico y consecuente óbito”, concluyeron los peritos.
Tras matar a la víctima, los asesinos descuartizaron el cuerpo. “Por las características observadas en los cortes efectuados a nivel de las amputaciones de extremidad cefálica, miembros superiores y miembros inferiores, no presentaron características de vitalidad, tratándose de lesiones post mortem, las mismas pudieron ser efectuados con un elemento dotado de filo”, explicaron los peritos.
LA NACIÓN
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