Sir Antony Beevor (Inglaterra, 1946) pide no ser llamado ‘Sir’; simplemente, Antony. Caballero de la Corona Británica, distinción concedida durante el reinado de Isabel II, y Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia, se ha convertido en un oráculo al que acuden analistas internacionales preocupados por el convulso mapa global. Historiador militar, escribe sobre los conflictos armados desde hace más de cuatro décadas y ha vendido 8,5 millones de ejemplares de sus libros, traducidos a 35 lenguas.
En entrevista, Beevor analiza la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente (la conversación fue previa a los sucesos en Siria), el regreso de Donald Trump y la amenaza de China, en un mundo cada vez más polarizado y con democracias debilitadas. Con relación al ascenso de Trump, señala: “El problema es que ahora tenemos un líder, quizás el más importante de la democracia occidental, que parece preferir la compañía de los dictadores. Y eso asusta”.
¿Por qué intuyó que Trump volvería a la presidencia de los Estados Unidos?
Su victoria no me sorprendió en absoluto. De hecho, temía que sería así porque era obvio que los demócratas habían cometido un gran error y un mal cálculo. Fue un error la desastrosa insistencia de Joe Biden para conservar su candidatura cuando los demócratas no tenían oportunidad de ganar. Además, Kamala Harris no era una candidata convocante. Debo señalar también que la izquierda liberal en Estados Unidos había impulsado una agenda centrada en Black Lives Matter y la cuestión transgénero, por ejemplo. La izquierda liberal comete el error, en todo el mundo, no solo en Estados Unidos, de intentar acelerar el cambio social más rápido de lo que la sociedad está preparada para avanzar. Lo que se produce, cuando esto ocurre, es un efecto rebote, donde en lugar de avanzar, se retrocede. Esto es lo que ha ocurrido con el voto latino en respaldo a Trump.
La izquierda liberal comete el error, en todo el mundo, no solo en Estados Unidos, de intentar acelerar el cambio social más rápido de lo que la sociedad está preparada para avanzar
¿De qué modo Trump va a reconfigurar el mapa geopolítico?
Esto es muy difícil de predecir, porque el problema con Trump es que nunca sabes qué creer de aquello que dice. A menudo promete cosas y atemoriza a todo el mundo, cuando lo que realmente intenta hacer se resume en una palabra: en inglés, discombobulate, es decir, confundir, desorientar. Básicamente, significa causar caos en las expectativas de la gente. Así que logra que el resto no sepa qué hacer, cómo actuar. Piensa que eso le da fuerza como negociador para imponer su voluntad. Esto es algo que siempre ha practicado en sus negocios. Si puedes asustar a la gente con la que estás sentado a la mesa, entonces puedes, por un lado, sonar muy razonable cuando explicas los detalles de una situación, o puedes, por el otro, asustarlos tanto que conseguirás tu propósito.
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Foto:Getty Images via AFP
Trump ha elogiado en varias ocasiones a Vladimir Putin. ¿Cuál es su vínculo con Putin?
No lo sabemos exactamente. El problema es que ahora tenemos un líder, quizá el líder más importante de la democracia occidental, que parece preferir la compañía de los dictadores. Eso asusta, aunque no significa que va a ceder ante Putin. Al mismo tiempo odia a China y parece que le gusta Corea del Norte. No es posible saber bien cómo va a reaccionar, predecir cómo va a actuar, y ese es el efecto que él mismo busca.
¿Cuán débil es la posición de los miembro de la Unión Europea (UE) y de Gran Bretaña ante una amenaza de Putin?
Europa tiene la culpa, en gran medida, porque desde 1989 creía que no tenía que gastar dinero en Defensa y se apoyaba en los estadounidenses. Ahora ha sido sorprendida con poco armamento, con la excepción de Polonia y de Escandinavia. Son muy impresionantes las formas en las que han mejorado y creado sus propias fuerzas. Gran Bretaña también ha hecho las cosas mal. Gastamos 100.000 millones de libras anuales en subsidios para aquellos con discapacidad física o mental, aquellos que no están preparados o no pueden trabajar. Ese presupuesto es el doble del destinado a Defensa. Así que no es sorprendente que Putin se vea tentado a actuar ante este escenario en el que Occidente no está preparado ni es capaz de defenderse ante Rusia. Si este escenario se detonara, Occidente haría todo lo posible para defenderse, pero en Gran Bretaña los barcos están desmantelados y sin personal. Occidente se encuentra inmerso en una crisis geopolítica con una posición muy débil.
El presidente ruso Vladimir Putin. Foto:EFE
La Unión Europea pasa por un momento de debilidad, a lo que se suman las elecciones anticipadas que se celebrarán en Alemania, ante el quiebre del gobierno de Olaf Scholz. ¿Hay algún modo de fortalecerse?
La Unión Europea se enfrenta a un desafío fundamental: para triunfar tiene que integrarse, imponiendo más y más regulaciones. Y eso es precisamente lo que provoca la reacción adversa de los nacionalistas. Hay economías totalmente diferentes dentro de una misma organización. No se puede pretender que Grecia tenga la misma economía que Alemania. Ese es uno de los problemas cuando la ideología es impuesta. No importa cuán hermosos y maravillosos sean los ideales, tienes que advertir que incluso el idealismo más bello puede crear más odio y problemas después.
¿Existe la posibilidad de que el mundo avance hacia una Tercera Guerra Mundial?
Existe una posibilidad, pero no necesariamente una probabilidad. Y es nuestra culpa, hablo de Occidente, de no habernos preparado para ella. No creo que Putin intente invadir Occidente o crear una tercera guerra mundial, pero sí es posible que se vea tentado a crear provocaciones, como ataques cibernéticos, a cortar cables bajo el mar. Y también vemos sus acercamientos en una alianza con Irán y Corea del Norte. La Segunda Guerra Mundial se explica a través de una combinación de conflictos diferentes. Uno seguramente espera que la historia no se repita, y yo creo que la historia no se repitirá, pero sí sus errores. Este contexto mundial asusta porque precisamente hemos repetido errores del pasado. El primero es, como ocurrió antes de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial, la desinversión en armamento, y el segundo es creer que los dictadores son básicamente seres racionales que se comportarán como nosotros, cuando no lo son.
¿Putin creyó que se extendería durante tanto tiempo la guerra en Ucrania?
No, por supuesto que no. Putin también cometió un mismo error: despreciar a su enemigo. Creyó que su enemigo no podría resistir y que tendría el control de Ucrania en 48 horas. Los dictadores, del mismo modo que las democracias, pueden cometer errores.
El presidente de China, Xi Jinping, en la cumbre Brics. Foto:AFP
Se suele desestimar a China, considerándola solo potencia comercial, pero ¿cuán cierta es la amenaza militar de ese país?
Es cierta, y especialmente en el Pacífico. Australia, Estados Unidos y el Reino Unido constituyen una alianza muy importante ahora y China está furiosa por eso. China tiene un gran resentimiento por cómo fue tratada por los británicos, entre otros, en el siglo XIX. Y ahora se siente justificada a adquirir todo el poder que posiblemente pueda obtener en el futuro. El presidente Xi Jinping cree en la doctrina de Mao. Y aunque, por supuesto, necesita mantener la superioridad comercial y económica, todavía cree en el concepto de supremacía, y está trabajando en esa dirección. Por ahora es cautelosa, pero está perfectamente preparada para tener una guerra limitada, en pequeña escala, que podría convertirse en una guerra ilimitada. Lo que encuentro particularmente preocupante es el modo en que China está desarrollando armas automáticas, sistemas de ataque con inteligencia artificial (IA), donde no es necesaria la manipulación humana. Esto es algo que las democracias no pueden hacer, y esto es, en realidad, la ventaja, por así llamarla, de las dictaduras. Normalmente en el pasado, en la guerra, las democracias siempre tenían una ventaja sobre las dictaduras, porque su flexibilidad de pensamiento generalmente mejoraba sus sistemas de armas. Pero ahora estamos en una época en la que las dictaduras, por su total inhumanidad para atacar personas con armas manipuladas por IA, logran su ventaja sobre las democracias.
Ahora estamos en una época en la que las dictaduras, por su total inhumanidad para atacar personas con armas manipuladas por IA, logran su ventaja sobre las democracias
Ha estudiado muchísimas guerras, ataques, estrategias. ¿Cómo evalúa lo ocurrido el 7 de octubre de 2023 cuando Hamás atacó Israel?
Creo que fue una provocación para crear una reacción israelí. Eso es una táctica terrorista estándar para que el enemigo, como es Israel, sea tratado en términos internacionales como un terrorista. La naturaleza obscena de ese ataque con los deplorables asesinatos y violaciones no ha evitado las paradojas. Por ejemplo, mujeres en Inglaterra que serían las primeras en condenar las violaciones durante la guerra, respaldaron a Hamás. Cada uno de los bandos acusa al otro de genocidio, cuando en realidad lo que vemos es una limpieza étnica en ambos lados. No veo ninguna solución para la situación en el Medio Oriente.
Después de la Segunda Guerra Mundial, después del Holocausto, se establecieron medidas políticas en Occidente para condenar el antisemitismo. Ahora asistimos a nuevas conductas antisemitas. ¿Es solo el principio de una ola más preocupante?
Recuerdo cuando estuve en Argentina en 1981, antes de las Malvinas. Vi pinturas antisemitas en la calle. Me quedaba en la casa de una familia judía y les pregunté si tenían miedo y me dijeron que no, que se trataba solo de gente tonta. Y esa fue exactamente la actitud de los judíos contra Hitler en esos días de los primeros años de la década de 1930. Ellos no podían creer que el país fuera tan estúpido como para crear una dictadura, sin advertir que la dictadura se iba creando de a poco y en pequeñas dosis.
¿Es optimista sobre el futuro del mundo?
No, estoy aterrado por la generación de mis hijos y la de mis nietos. Creo que el mundo, con la combinación de la migración masiva debido al cambio climático y la pobreza en África y Medio Oriente, creará más tensiones en Europa y en otros lugares. Ya hemos visto en Estados Unidos lo que está ocurriendo debido a la migración masiva. No encuentro muchos argumentos para ser optimista.
Laura Ventura
PARA LA NACIÓN (ARGENTINA) – GDA