Raúl Rodríguez ha vivido y trabajado casi 50 años en Estados Unidos. Hizo parte de la Marina y se desempañaba como funcionario de inmigración para Aduanas y Protección de Fronteras desde 2000, hasta que la vida le dio un giro dramático.
Un secreto familiar le cambió el papel y lo puso a él a las puertas de la deportación.
Después de años de laborar como funcionario, tramitó miles de expulsiones, cancelaciones de visados, casos de asilo y cualquier proceso que tuviera que ver con la tramitación de inmigrantes en Estados Unidos y ahora pasó a ser él quién necesitara de una residencia, pues en 2018 se enteró de que había nacido en México.

Raúl Rodríguez está enfrentándose a una posible deportación.
Captura de pantalla KRGV.com
Cuando estaba en proceso de solicitar la ciudadanía para su hermano, solicitó los documentos necesarios, entre los que se encontraba su certificado de nacimiento, un papel que nunca había visto, como reporta KRGV.com, medio local de Rio Grande Valley, Texas.
El certificado de nacimiento mexicano era anterior al que Ramírez creía que era el original de Estados Unidos.
Así fue como la Oficina del Inspector General empezó a investigar sobre la situación legal de uno de sus funcionarios, que por dos décadas estuvo involucrado en la deportación de cientos de migrantes.
Angustiado y confuso, Rodríguez contactó a su padre para que aclarara la situación ante las autoridades.
«Al principio, se mostró un poco indeciso y no quería responder a las preguntas, pero finalmente le dije: ‘Oye, necesito saber la verdad’. Y negó con la cabeza diciendo que yo había nacido en México. Y fue devastador, porque sabía lo que iba a pasar después», mencionó Rodríguez al medio mencionado.
El hombre perdió su trabajo y continuó la investigación, en la que determinaron que no había falsificado su documento.
Sin embargo su ciudadanía está en riesgo, pues la ley estadounidense no permite que una persona que haya afirmado falsamente ser ciudadano de EE.UU. pueda optar nunca a la ciudadanía.
Jaime Diez, abogado de Rodríguez, dice que USCIS está tratando este caso de manera diferente.
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Pero esta verdad ha desencadenado otros problemas. Su círculo social se alejó y quienes eran sus amigos ahora pueden ser quienes los persiguen. También hay tensiones en el matrimonio: su mujer también trabaja tramitando solicitudes de inmigración. A sus hijos adolescentes les preocupa perder a su padre.
«Cada vez que veo a un policía o a un agente de policía, me pongo rígido o nervioso al ver a la Patrulla Fronteriza. Son personas con las que trabajé y ahora tengo que temerles», afirmó Rodríguez.
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REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
EL TIEMPO
