El juez que preside el juicio por fraude empresarial contra el expresidente Donald Trump en Nueva York lo reprendió este martes por publicar en internet un ataque personal contra su secretaria, que está presente en la sala, y limitó su uso de las redes sociales.
Trump, que estuvo en el juzgado por segundo día consecutivo, publicó en Truth Social un mensaje, borrado después, en el que vinculaba sentimentalmente a la secretaria de Arthur Engoron con un senador demócrata y la acusaba de emprender una persecución con motivación política contra él.
El mensaje, que llevaba una foto de la secretaria, fue publicado durante la pausa para el almuerzo en el juicio y borrado poco después, pero varios medios se hicieron eco, entre ellos el New York Post.
Según medios acreditados, el expresidente entró y salió varias veces de la sala durante la pausa, que en principio iba a durar unas dos horas pero se alargó cerca de tres, y las partes parecieron reunirse a puerta cerrada con el juez, sin que se supiera la razón.
Quedó claro a la vuelta: Engoron denunció como «inaceptables e inapropiados» los «ataques personales» contra su personal del juzgado y emitió una «orden mordaza» contra «todas las partes», por la que podrá sancionar futuros mensajes que contengan referencias a los trabajadores.
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Poco antes de esa publicación, Trump también atacó al propio juez Engoron en un largo correo enviado por su equipo de campaña en el que acusaba al veterano magistrado de ser donante del Partido Demócrata y de «extrema izquierda», entre otras cosas, aunque este no pareció darse por aludido.
La segunda jornada del juicio por fraude contra Trump, sus dos hijos mayores, su empresa y dos socios, en el que se dirimen seis cargos relacionados con ilegalidades y que durará unos tres meses, generó menos expectación que el martes pese a la presencia del expresidente.
No obstante, Trump aprovechó de nuevo para dar declaraciones incendiarias a las puertas de la sala, contra el caso, que considera un «engaño», y contra la fiscal Letitia James, que está sentada en primera fila en la bancada.
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El juez Arthur F. Engoron, que preside el juicio por fraude civil contra el expresidente estadounidense Donald J. Trump.
La segunda jornada contó además con cuestiones detalladas de contabilidad, y en la sesión destacó el testimonio de un excontable que trabajaba para la Organización Trump y que afirmó que esta le ocultaba documentos relevantes para elaborar sus declaraciones financieras.
El primer testigo, llamado el lunes por la Fiscalía y que este martes continuó en la tarima, fue Donald Bender, un contable de la firma Mazars, contratada durante años por la Organización Trump y por el propio expresidente, y que previamente testificó en la causa penal contra la empresa por evasión fiscal en Manhattan.
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la Organización Trump no le entregó todos los documentos necesarios para compilar la información financiera
Bender admitió ante el fiscal Kevin Wallace que la Organización Trump no le entregó «todos los documentos necesarios para compilar» la información financiera anual de la empresa, concretamente «tasaciones» inmobiliarias, pese a dijo haberlas solicitado.
Eso contradice los compromisos que figuraban en un documento firmado por el jefe financiero, Allen Weisselberg, y el vicepresidente, Donald Trump Jr. -administradores del fideicomiso de Trump en su etapa presidencial- y en el que aseguraban «no ocultar con conocimiento de causa registros financieros» relevantes.

El expresidente estadounidense Donald J. Trump durante un receso en la sala del tribunal en Nueva York.
Bender indicó el lunes que como contable para la empresa -entre 2009 y 2018- elaboraba las declaraciones de condición financiera usando generalmente las cifras que le daban en la empresa, sin revisarlas, y este martes el fiscal presentó una valoración de la Torre Trump en 631 millones de dólares hecha de manera interna.
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El interrogatorio del martes se centró generalmente en el contenido de documentos y hojas de cálculo, pero fue interrumpido por varias objeciones de la defensa, que el juez rechazó siempre, en torno al estatuto de limitaciones de los cargos que se imputan y la validez de las pruebas utilizadas por la Fiscalía.
En ese sentido, Trump salió el lunes de la sala pensando que el «80 %» del caso podía desestimarse por referirse a hechos anteriores a 2014, que estarían fuera de plazo por decisión de una corte de apelaciones, tal y como lo escribió en su red social Truth Social, pero el juez Arthur Engoron le dijo al expresidente que estaba equivocado.
*Con EFE
