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Según el portal Harvard Health, el magnesio ayuda a regular la presión arterial y a mantener el ritmo cardíaco estable. Un aporte adecuado de magnesio puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y mejorar la función general del sistema cardiovascular. Incorporar semillas de calabaza en su dieta puede contribuir a alcanzar la ingesta diaria recomendada de este mineral.
Semillas de calabaza: ricas en grasas insaturadas y fibra
El portal citado detalla que, además del magnesio, las semillas de calabaza son una excelente fuente de grasas insaturadas, que son esenciales para mantener un corazón saludable. Estas grasas, también conocidas como grasas buenas, ayudan a reducir el colesterol LDL (colesterol malo) y a aumentar el colesterol HDL (colesterol bueno).
Al incluir estas semillas en su dieta, está proporcionando a su cuerpo grasas saludables y ayuda a mejorar su perfil lipídico. La fibra es otro componente clave de las semillas de calabaza. Consumir una dieta rica en fibra puede favorecer una digestión saludable, prevenir el estreñimiento y contribuir a un control efectivo del peso.
Puede ser útil para personas con hiperplasia prostática benigna.
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Especialmente cuando se comen con sus cáscaras intactas, son una fuente excelente de fibra. Puede tostarlas ligeramente con un poco de aceite de oliva y hornearlas a 149 °C durante 30 a 40 minutos para maximizar su contenido de fibra y disfrutar de un bocadillo crujiente y nutritivo. Además, puedes tostarlas y añadirlas a ensaladas, sopas, panes, muffins y mezclas de frutos secos para un toque crujiente y nutritivo.
Si decide extraer las semillas de una calabaza fresca, es un proceso que requiere algo de trabajo: separar las semillas de la pulpa, enjuagarlas y quitarles la cáscara. Sin embargo, una alternativa más sencilla es comprar las semillas ya peladas, conocidas como pepitas, que están listas para usar. Para aprovechar al máximo sus beneficios, puede incorporarlas en una variedad de recetas.