El geólogo y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Andrés Folguera, explicó que los dos terremotos registrados en Venezuela, de magnitudes 7,2 y 7,5, se produjeron sobre la falla de Oca debido a la liberación repentina de tensión acumulada durante aproximadamente un siglo.
El especialista indicó que el segundo sismo agravó los daños provocados por el primero y advirtió que continuarán registrándose réplicas en la región.
Durante una entrevista con LN+, Folguera explicó que la ocurrencia de dos terremotos de gran magnitud en un intervalo de apenas un minuto constituye un fenómeno documentado por la ciencia, aunque representa uno de los escenarios más destructivos posibles.
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“Entre un sismo de 7,2 y uno de 7,5 hay aproximadamente diez veces de diferencia energética. El de 7,2 dañó la infraestructura y el de 7,5 terminó por tirarla abajo. Es una pésima casualidad académica y científica”, afirmó.
Daños en La Guaira, en Venezuela. Foto:AFP
El especialista recordó además que la escala de magnitud sísmica es exponencial y explicó que pequeñas diferencias en la magnitud representan un incremento considerable en la energía liberada.
“Un grado más representa unas 33 veces más energía”, precisó.
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La falla de Oca acumuló tensión durante un siglo
Según Folguera, ambos terremotos se originaron en la falla de Oca, una estructura geológica activa ubicada en el norte de Venezuela y paralela al mar Caribe. Explicó que esta falla registra terremotos de gran magnitud aproximadamente cada cien años.
“Cada cien años produce un terremoto de esta magnitud. Ocurrió en 1812, volvió a ocurrir en 1900 y ahora sucedió nuevamente en 2026”, señaló.
Sismo en Venezuela. Foto:USGS
El geólogo indicó que durante décadas las placas tectónicas permanecen bloqueadas mientras acumulan tensión hasta que esa energía se libera de forma repentina.
“Durante cien años están trabadas y un día esa deformación se libera repentinamente. Eso es lo que sucedió. Anoche se destrabó”, resumió.
Cómo se produjo el movimiento de las placas tectónicas
Folguera explicó que, a diferencia de Chile, donde una placa tectónica se introduce por debajo de otra, en Venezuela las placas se desplazan lateralmente, rozándose entre sí hasta que la energía acumulada supera la resistencia de las rocas y provoca el terremoto.
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Agregó que este comportamiento convierte a la falla de Oca en una de las estructuras geológicas mejor estudiadas de la región, permitiendo identificar los sectores con mayor probabilidad de registrar futuros grandes sismos.
La ciencia aún no puede predecir el momento exacto de un terremoto
El profesor de la UBA aclaró que la investigación científica permite identificar con precisión las fallas activas donde pueden ocurrir terremotos, aunque todavía no existe un método confiable para determinar cuándo sucederán.
Búsqueda bajo los escombros en Catia La Mar, La Guaira. Foto:AFP
“Se sabe con mucha exactitud el lugar donde puede ocurrir porque son segmentos de fallas muy conocidos y estudiados, pero todavía no se puede predecir el momento exacto”, indicó.
No obstante, señaló que los antecedentes históricos de la falla de Oca indicaban que la región se encontraba dentro de un período de alta probabilidad para registrar un nuevo evento de gran magnitud.
Folguera explicó que otro factor que incrementó los daños fue la poca profundidad del movimiento sísmico, que se produjo a unos 10 kilómetros bajo la superficie.
“Esta falla produce terremotos muy superficiales. Eso los hace particularmente destructivos”, afirmó.
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También indicó que las ciudades construidas sobre terrenos sedimentarios o blandos experimentan vibraciones más intensas que aquellas asentadas sobre roca firme.
“Las poblaciones que están sobre terrenos blandos son las más afectadas porque las ondas sísmicas amplifican el daño”, detalló.
Advirtió que continuarán las réplicas y persistirá la emergencia
El especialista sostuvo que la secuencia sísmica continuará durante las próximas horas o días mediante réplicas de distintas magnitudes, las cuales podrían provocar nuevos daños en estructuras ya debilitadas.
“Va a haber sismos de magnitud 6, 5 o 4. Aunque sean menores, afectan una infraestructura que ya está dañada y pueden provocar nuevos colapsos de edificios”, advirtió.
Folguera señaló que el principal desafío inmediato es la situación humanitaria posterior al terremoto y comparó el escenario con otras catástrofes recientes ocurridas en Haití y Turquía.
“La gran crisis humanitaria está ocurriendo ahora”, concluyó.
La Nación (Argentina) / GDA.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación (GDA), y contó con la revisión de la periodista.
