hace algunos días se conoció que una persona murió y varias más resultaron heridas por las «fuertes turbulencias» registradas en un vuelo de Singapore Airlines que viajaba de Londres a Singapur.
El avión, un Boeing 777-300 ER, partió del aeropuerto londinense de Heathrow con destino a la ciudad Estado asiática la noche del lunes y durante su ruta sufrió el incidente y según los datos del portal AirRadar, que registra los vuelos en todo el mundo, sufrió una súbita pérdida de altitud durante 4 minutos por la que descendió desde los 37.000 a los 31.000 pies, cuando aparentemente logró estabilizarse.
Detalló que aproximadamente nueve o diez horas después de iniciar el vuelo, estaba viendo una película y se percató de que la señal del cinturón de seguridad. “Gracias a Dios lo hice porque a los pocos momentos de hacerlo, se desató el infierno”, le dijo a CNN.
Explicó que sintió como si cayera el avión y que vio zapatos, iPads, iPhones, cojines, mantas, cubiertos, platos y tazas volando por el aire y estrellándose contra el techo.
Sin embargo, uno de los relatos más impresionantes tiene que ver Geoff Kitchen, el hombre británico de 73 años que murió en el vuelo ya que Davies dijo que estaba sentado en la parte delantera del avión y fue testigo de algunas de las heridas que sufrieron los pasajeros.
“Ese caballero estaba sentado justo detrás de mí… Mucha gente necesitaba ayuda, pero atendimos a este caballero, lo ayudé a cargarlo, a levantarlo del asiento y lo acostamos en el suelo para que algunos profesionales médicos pudieran administrarle RCP”, detalló. Según las autoridades de Bangkok, el hombre murió probablemente de un ataque al corazón.
Finalmente, el avión fue desviado a Bangkok tras el incidente y de los 211 pasajeros y 18 tripulantes a bordo del vuelo original, 143 fueron transportados en un vuelo de socorro a Singapur.