Las expectativas que los mexicanos le tiene a Claudia Sheinbaum

México eligió a su primera mujer Presidenta, Claudia Sheinbaum, el 2 de junio. Fue un salto histórico en un país conocido desde hace mucho tiempo por su machismo —y un gran momento para toda Norteamérica.

Desde el inicio de la contienda Presidencial, los únicos candidatos competitivos eran dos mujeres: Sheinbaum, científica climática del partido gobernante Morena, y Xóchitl Gálvez, ex Senadora y empresaria que representa una coalición de Oposición.

El hito es un reflejo de la compleja relación del País con las mujeres, que enfrentan una violencia desenfrenada y un sexismo desenfrenado, pero también son reverenciadas como matriarcas y confiadas en puestos de autoridad.

La forma en que el País llegó hasta aquí tiene mucho que ver con las políticas que forzaron la apertura de puertas para las mujeres en todos los niveles del Gobierno, dicen los expertos.

Impulsado por activistas feministas, México, en las últimas décadas, ha adoptado leyes cada vez más amplias que alientan una mayor representación de las mujeres en la política. Luego, en el 2019, dio el notable paso de convertir la paridad de género en los tres poderes del gobierno en un requisito constitucional.

“Bajo esta métrica, México realmente es un modelo de cómo otros países pueden hacerlo”, dijo Jennifer Piscopo, profesora de género y política en Royal Holloway, una facultad de la Universidad de Londres, que estudia la región, agregando: “No existe ningún otro país que yo sepa actualmente que tenga una enmienda constitucional para la paridad de género que sea tan integral”.

Hoy, la mitad de la legislatura del País está compuesta por mujeres. La Suprema Corte de Justicia, ambas cámaras del Congreso y el Banco Central son liderados por mujeres. Lo mismo sucede con las Secretarías de Gobernación, Educación, Economía, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores.

Ahora, una mujer se ha convertido en la persona más poderosa del País, la comandante de las fuerzas armadas, la ejecutiva de la segunda economía más grande de Latinoamérica.

Alma Lilia Tapia, vocera de un grupo de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en el estado de Guanajuato, dijo antes de las elecciones que creía que ambas contendientes prestarían más atención a las súplicas de las familias de los casi 100 mil desaparecidos en México, en comparación con sus antecesores.

The New York Times entrevistó a 33 mujeres mexicanas previo a las elecciones que dijeron saber que esto por sí solo no borraría las muchas indignidades que enfrentan. Sigue siendo un país donde las mujeres mueren a un ritmo extraordinario, donde ganan mucho menos que los hombres en promedio y donde el machismo sigue estando culturalmente arraigado.

Pero para muchos electores, y para la propia Sheinbaum, la llegada de una mujer al cargo más alto del País sí tiene un peso simbólico.

“Cuando una niña te dice: ‘Yo también quiero ser Jefa de Gobierno’, la verdad es que te genera una emoción enorme”, dijo Sheinbaum a un entrevistador, “no sólo por lo que significa ese reconocimiento, sino también por ver que una niña piensa más allá de los estereotipos que nos han impuesto como mujeres”.

La entrada masiva de mujeres a la política mexicana en los últimos años ha ido acompañada de cambios culturales sísmicos que han transformado al País. Hace medio siglo, aproximadamente una de cada 10 mujeres mexicanas estaba empleada. Hoy casi la mitad de las mujeres del País forman parte de la fuerza laboral.

Algunas jóvenes feministas dudaban que alguna de las candidatas priorizara cuestiones clave que importan a las mujeres, como la violencia doméstica y la brecha salarial de género en México.

Dijeron que ambas mujeres parecen representar los intereses de los hombres; en el caso de Sheinbaum, los de su mentor, el actual Presidente, Andrés Manuel López Obrador.

“No nos sirve de nada que una mujer vaya a ser Presidenta si sigue bajo la sombra del patriarcado”, dijo Wendy Galarza, de 33 años, una activista feminista del Estado de Quintana Roo que en el 2020 fue golpeada y baleada por policías durante una manifestación en Cancún.

Sin embargo, aunque no está claro cuánto cambio se producirá, podría haber algo transformador en que una mujer ocupe un puesto de máxima autoridad en un país donde los Presidentes disfrutan de amplio poder y, a menudo, de amplio respeto.

“Los hombres siempre estarán en la sombra, pero el liderazgo de una Presidenta en el poder es fundamental”, dijo Mónica Tapia, líder de un grupo que capacita a mujeres para el liderazgo político en México. Les dice a las mujeres mexicanas, añadió, “que tu familia no puede decirte cuál es el lugar de una mujer —ya sea en la cocina o con la familia— es donde tú elijas”.

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