Una niña de 14 años sufrió una infección bacteriana tras someterse a una cirugía de tobillo en el Hospital Nossa Senhora do Pari, ubicado en el centro de São Paulo, Brasil.
La denuncia fue hecha por la madre de la menor ante ‘TV Globo’, luego de que un reportaje expusiera que en esa institución se empleaban taladros domésticos en cirugías ortopédicas.
El incidente ocurrió en 2023, cuando la adolescente sufrió una fractura de peroné al caerse en la escuela. Tras ser atendida en dos hospitales, finalmente fue trasladada a Pari, donde le realizaron la intervención quirúrgica.
Un despertar inesperado en plena cirugía
Según relató la madre de la paciente, la joven recuperó la consciencia antes de lo previsto mientras aún estaba en la sala de operaciones.
Posteriormente, mencionó que escuchó un sonido similar al de un taladro casero, aunque en ese momento su madre no le dio mayor importancia, pues asumió que se trataba de un equipo quirúrgico y creyó que su hija seguía bajo los efectos de la anestesia.
Luego de la cirugía, la menor fue dada de alta tras tres días de hospitalización. Durante su recuperación, la madre recibió indicaciones médicas y acudió diariamente con su hija para el cambio de vendajes en un centro de salud.
Salió a la luz que el centro médico empleaban taladros domésticos en cirugías ortopédicas. Foto:Vía O Globo
Signos de infección y una bacteria de quirófano
Pocos días después de la operación, la herida comenzó a supurar, lo que generó preocupación en la familia.
«Empezó a salir mucha secreción por el orificio quirúrgico. La acompañé varias veces a urgencias en Pari y, cuando llegamos, me dijeron: ‘Ah, es normal, puedes volver a casa’», denunció la madre. Sin embargo, luego de varias consultas, se confirmó que la menor tenía una infección.
El diagnóstico llevó a una segunda intervención, en la que los médicos tomaron medidas drásticas. «La doctora llamó a su equipo y les dijo ‘vamos a tener que quitarle los seis tornillos y la placa [metálica] porque le dio una infección’. Pedí la CIE (tipo de enfermedad según la Clasificación Internacional de Enfermedades) y esa infección se transmite dentro de un quirófano. Esa bacteria se comió un pedazo del hueso», explicó la madre.
Con 16 años, la joven sigue enfrentando dificultades para caminar y vive con dolor. Además, tuvo que abandonar actividades deportivas como el fútbol y el ciclismo.
La menor se sometió a una cirugía de tobillo. Foto:iStock
Uso de taladros domésticos: un grave riesgo sanitario
Desde 2008, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) prohíbe el uso de herramientas domésticas en procedimientos quirúrgicos debido al alto riesgo que representan para la salud. Según el organismo, estos dispositivos no cuentan con las especificaciones necesarias y su empleo es considerado una infracción sanitaria.
El especialista en ortopedia Robert Meves advirtió sobre los peligros que implica esta práctica. «Necesitamos una fresa con especificaciones técnicas para no lesionar al paciente. Si la fresa es demasiado fuerte, puede provocar quemaduras en los huesos, por ejemplo», explicó.
Además, destacó que el riesgo de infección aumenta debido a dos factores principales. “Una es la dificultad para esterilizar el equipo. Otra es si no se tiene la precisión necesaria para hacer el orificio en el hueso en esta etapa de la cirugía, al fijar las placas. Esto puede llevar a una necrosis local y a un mayor riesgo de infección también”, indicó Meves.
Denuncias y hallazgos en el hospital
Ante la polémica, el Hospital Nossa Senhora do Pari emitió un comunicado asegurando que los taladros utilizados en sus cirugías cuentan con la aprobación de Anvisa y son inspeccionados periódicamente por los organismos de control. No obstante, la supervisión de estas herramientas corresponde al centro de vigilancia sanitaria del estado.
El pasado jueves, una comisión de esta entidad realizó una inspección en el hospital. ‘TV Globo’ tuvo acceso a testimonios de empleados y a imágenes que muestran a médicos utilizando taladros con manchas de sangre y cables expuestos.
«En la casa hay entre cinco y nueve taladros, son los comunes que se compran para hacer agujeros en la pared. Algunos incluso tienen la marca raspada y otros tienen cinta aisladora en el mango. Otros fueron reacondicionados por los propios médicos«, denunció un trabajador del hospital que pidió permanecer en el anonimato.
Otro empleado cuestionó la forma en que estos dispositivos llegan a ser utilizados en los procedimientos quirúrgicos. “Sólo veo estos amarillos en la pared. ¿Y cómo llegan los destornilladores ahí? No me explico. Hay una persona que se encarga de comprar cosas para el hospital y compra estos [hechos en casa] porque dice que son más baratos y también más baratos para el mantenimiento”, reveló.
Además del uso de herramientas no certificadas, el proceso de limpieza y esterilización de los equipos ha sido motivo de preocupación. Se identificó que el hospital utiliza un producto de limpieza catalogado como detergente desengrasante, cuya ficha técnica en la web del fabricante lo recomienda para entornos como hoteles, cocinas y restaurantes, pero no para hospitales ni quirófanos.
Las investigaciones siguen en marcha para identificar los procedimientos que no cuentan con aprobación de los organismos de control de salud.
O Globo (Brasil) / GDA.
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de O Globo (GDA), y contó con la revisión de la periodista y un editor.
